Cómo escribir…

Cuando eso que la gente llama “escritores” nos ponemos “serios”, o sea, cuando nos subimos en una silla y nos creemos que por publicar podemos dar consejos sobre cómo escribir, escribimos un artículo sobre la cosa y damos unos cuantos “consejos” desde nuestra “experiencia”.

Y a mí me da un miedo que ni os cuento. Los artículos al efecto y hasta los que yo escribo sobre el temita.

Yo tengo poco que decir, pero también me gusta dar mi opinión, lo que ocurre es que yo no sé dar consejos sobre cómo escribir: yo escribo. Escribo desde pequeñaja, me lo paso pipa escribiendo, me divierto contando cosas. Temas que me preocupan o historias que imagino.

No sigo ningún método; suelo escribir de noche porque duermo fatal y así engaño al insomnio. Escribo a veces muy lento porque no doy con las palabras y otras a toda leche porque parece que me están “dictando la historia”. No tengo ninguna “disciplina”— odio cualquier tipo de disciplina en mi vida—; hay semanas que escribo todos los días y otras que se me pasan sin ni una sola frase. Tampoco hago esquemas, ni uso maquetas del cómo va a ser el asunto; porque siempre sé cómo empieza pero casi nunca cómo termina y eso me divierte mucho: cambio la historia según la voy contando.

Me importa muy poco “adquirir” un “estilo”; si me preocupo de “tener un estilo” no me dedico a lo que me divierte, que es escribir. Me traen al fresco las categorías. Lo que sí me suele pasar es que, como doy tantas vueltas, lo que escribo, si es novela o relato largo, lo he re-escrito unas tres veces; no, no es que “al final lo repase”, es mientras lo escribo: soy capaz de cargarme 40 páginas de golpe porque me parece que son un coñazo y volverlas a escribir de modo muy diferente. Por ejemplo, en la novela que sale a final de mes, el principio es completamente diferente al que escribí de inicio, y el final está escrito tres veces. Y todo porque se me metió la historia principal por medio y me dí cuenta a la mitad de cuál era la estructura real que yo quería para el asunto.

De mis escritos me importa mucho más la estructura y el lenguaje que el “argumento”; sé, porque vivo en este mundo, que el lector/a está acostumbrado a narraciones masticables, pero a mí me gustan los lectores con buena dentadura. Me gustan los lectores/as cómplices, los que leyéndome plantean cosas, los que se implican, y busco implicarles en lo que escribo. Yo no soy un yogurt; no “paso ligera” y lo sé; y también sé que eso implica una cierta clase de público lector; me encanta que así sea. Creo que la literatura es una de las cosas con las que el ser humano puede volar mejor, a mí me gustan mucho los lectores/as con alas, escribo para gente que busca sus alas.

No tengo la menor idea de si los adjetivos hay que ponerlos antes o después del sustantivo, si las frases subordinadas no deben abundar, y así siguiendo: escribo con el lenguaje que tengo. Ese lenguaje lo he aprendido en dos cosas fundamentales, estas sí, para cualquier escritor, pienso yo: la vida y los libros.

Escribir, para mí es una apuesta, un riesgo, un reto; es no adecuarse a lo manido, olvidarse de lo políticamente correcto, dar un salto mortal sin red, tirarse a una piscina sin agua, volar.

Si tuviera que dar un solo consejo de cómo escribir, subiéndome a la silla de la que hablaba al principio, diría que procuren vivir cada día con tanta pasión que lleguen agotados a la noche y que lean, que lean siempre, bueno malo y regular, y que llenen cuadernos y cuadernos de todo eso que es el material del escritor.

Y para acabar: perdonen el coñazo de hoy; es que a veces me canso de las Sillas.

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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Una respuesta a Cómo escribir…

  1. Estos son los ‘consejos’ que me gustan, los que muchas veces se buscan y pocas se encuentran: la experiencia de cada quien. Porque, además, todas son válidas. Más aún, un mismo autor puede pasar por distintas fases o el libro que se traiga entre meninges y dedos (tampoco pondré género) le exija un método de trabajo distinto.

    Comparto contigo lo del no manejo de esquemas y demás tipos planos previos: escribo y santas pascuas. Sin embargo, útlimamente estoy llegando a la conclusión de que -en mi caso, digo- no hago esquemas por impaciente. Cuando intuyo una historia en mí, me pongo con ella, empiezo a escribirla y sigo y sigo y sigo…. De pronto, cuando acabas dices que has finalizado, y quizá, lo que he hecho ha sido acabar con un esquema desarrollado. Después, cuando llega la reescritura, otros hablarán de ponerse a escribir. Pero esto es una solemne bobada.

    Realmente sí, es fascinante esto de la escritura.

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