Abdicación. Viva la III República.

BANDERAJuan Carlos ha abdicado. En medio de una crisis institucional gravísima, propiciada por la corrupción de las instituciones, la corrupción de la política, de los bancos, de la judicatura, de la iglesia. En medio del ascenso espectacular en las elecciones europeas del voto en contra de este sistema de componendas, ruina ética, letrinas del Estado. Que afectan primero a la casa real, segundo al parlamento nacional, tercero a la banca, cuarto a la iglesia, quinto a la judicatura.

No sé si hay hoy en España algún sector de lo que se llama “poderes fácticos” que no esté inmerso en la descomposición, la bazofia, el mamoneo, la corruptela y la desvergüenza.

Juan Carlos fue impuesto por Franco. No fue una restauración de nada. Fue una instauración. A los españoles se les incluyó a Juan Carlos en el lote de la Constitución: no se nos consideró ciudadanos. Se escamoteó la decisión esencial en todo el proceso: la forma de Estado que quería este país.

Se impuso a Juan Carlos. Y lo impuso el general golpista que destruyó con un Golpe de Estado la II República, esa sí elegida democráticamente por los Ciudadanos y ciudadanas de este País.

Ese Golpe de Estado que trajo después a Juan Carlos, propició además un genocidio que duró 40 años. Juan Carlos juró las Leyes del Movimiento.

Este fue un rey impuesto por un general golpista. En su reinado aún hay muertos en las cunetas de España que no han tenido el menor reconocimiento.

Se habla ahora de la “madurez del Pueblo Español”.

Si el Pueblo Español está maduro, y desde luego lo está, ya es hora de que elija su destino.

Este país tiene derecho a elegir su forma de Estado. Derecho a revocar a sus gobernantes. Derecho a que sus gobernantes sean elegidos. Derecho a procesarlos y juzgarlos con una Justicia verdadera. Derecho a no admitir instituciones anacrónicas, obsoletas y carentes de sentido.

Referéndum.

Viva la III República.

 

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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3 respuestas a Abdicación. Viva la III República.

  1. Ni en contra ni a favor, ni a favor ni en contra. La forma que adopte el Estado (Monarquía Parlamentaria o República) no cambiará gran cosa el asunto de fondo. Esa falta de ética a la que aludes al inicio del artículo es la base de todo.

    Según mi opinión -quizá equivocada, pero es la que a día de hoy tengo- República no es sinónimo de solución, porque quizá se están dando por hechas unas cuantas cosas que habría que ver. No es lo mismo una República a la francesa, que a la alemana, o la de EE.UU o a la de Ecuador, por ejemplo. Yo abogaría, puestos a pedir, por una República en que el poder ejecutivo no lo tuviera la Presidencia, sino el gobierno emanado del Parlamento, como Italia, Portugal, Alemania…

    No recuerdo ahora, así de memoria, muchos presidentes de las repúblicas de nuestro entorno que representen a ideologías muy progresistas (mira si mido las palabras), salvo que al Presidente Hollande se le dé tal calificativo, lo que sería más que discutible. ¿Alguien piensa en déficits democráticos cuando se habla del Reino Unido, Suecia, Noruega, Dinamarca, Bélgica, Holanda…?

    La II República llegó tras unas elecciones locales, no tras un referéndum sobre la forma de Estado. Luego, la constitución del 31 (sin duda la más progresista, justa y democrática que hemos tenido) dio por hecho que España era República. ¿Cuánto tiempo tardó en haber un gobierno conservador bajo la presidencia de un republicano conservador?

    La responsabilidad es de los políticos y de los ciudadanos cuando miramos a otra parte. Quizá sea el momento de aclarar de una vez por todas las cosas. Desde ese punto de vista acaso para la propia monarquía y para evitar malos pensamientos, lo mejor sería un referéndum. En eso sí estoy totalmente de acuerdo.

    Repito (y perdón por la extensión), si mañana España es republicana estaré contento, pero nada habrá cambiado de fondo. Si mañana España sigue siendo monarquía parlamentaria, no me enfadaré, pero nada habrá cambiado.

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  2. Carlos A. dijo:

    muy bueno… al final los politicos terminan haciendo lo que quieres, y los del poder, son afines a la monarquía…
    enhorabuena

    carlos

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  3. Miguel Mora dijo:

    Estoy plenamente de acuerdo contigo, Alena. Resulta increíble que en el siglo XXI y en estados democráticos ( por simplificar, la democracia sin duda no existe en los estados que llamamos democráticos, pero de eso se puede hablar otro día) se pueda admitir que el Jefe del Estado no sea elegido sino impuesto por la “sangre”, por la herencia. Esto es tan evidente que no admite duda, ni paños calientes. Democracia y República debieran ir unidas. Otra cosa es que en determinados países republicanos el poder se ejerza de forma parecida a las monarquías. No se puede ser ( en esencia ) demócrata y estar a favor de las Monarquías, fondo y forma, ética y estética no son ( en general ) disociables.
    Me cuesta repetirme por lo que si a alguien le interesa he mandado una par de comentarios al blog de Iñaki Gabilondo _ con el que hasta ahora prácticamente siempre había estado de acuerdo – en los que me extiendo más sobre estas cosas.

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