El insulto como arma.

Hace algunos días en facebook poco menos que se alborotaban comentarios cuando un amigo defendía en esta Red el derecho de Leonor de Borbón a que no la insultaran.

El amigo, venía a decir, opinión que comparto completamente, que ciertas imágenes y comentarios nacidos a causa de la sonrojante cifra de dineros que va a cobrar la niña por ser quien es, no eran salvo una grosería incalificable.

Inmediatamente se le echaron encima todos aquellos que consideran que por ser quien es, aunque tenga apenas siete años si los tiene, hay que insultarla porque hay niños que viven en la pobreza.

Hay niños en la pobreza. Y ella cobra una cifra de sonrojo. Y siendo verdad las dos cosas, los comentarios e imágenes al respecto son de una zafiedad propia simplemente de borricos.

Defendemos el derecho de los niños a no ser utilizados, a  no invadir su intimidad, a que no aparezcan imágenes suyas en redes. Y de lo más progres nosotros se nos olvida todo eso y la sacamos a ella con insultos, groserías, y lindezas de una categoría que si mi madre, que era una señora, viviera, tacharía de deleznable.

Yo soy republicana. Pero no me gustaría que llevara la bandera de la República ni uno sólo de esos cazurros, sinceramente.

Flaco favor hacen a la República si la quieren traer a base no de chistes, sino de rebuznos. Que es una anécdota, se me dirá. Sí; pero es una anécdota que a mí me avergüenza.

Yo no creo en la grosería ni en el insulto como medio. Ni para convencer a nadie, ni para hablar con nadie, ni para razonar con nadie. Delante del insulto, la grosería y la zafiedad sólo cabe- me cabe a mí- el desprecio a quien insulta. Me sucede que, delante de un “argumento” así, inmediatamente lo que hago es calificar al otro como no digno de mi escucha. Se enfadó medio país con el ya célebre “que se jodan” en el Congreso, de la congresista del PP, se repitió hasta aburrir que era una zafiedad, una grosería, algo impropio de alguien que representa- aunque sea en teoría- la “voluntad popular”; ah, pero insultar a Leonor de Borbón está muy bien y es muy divertido. Sobre todo teniendo en cuenta los años que tiene y que nunca nos va a poner una querella.

Me harta profundamente la gente que piensa que un insulto vale si lo dicen “los míos” y es una canallada si lo dicen “los que no son de los nuestros”.

Un insulto es una bajeza moral. Una indignidad y una ruindad.

Lo diga quien lo diga.

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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2 respuestas a El insulto como arma.

  1. Totalmente de acuerdo. Empieza a ser sonrojante que este País utilice el insulto como argumento, como único argumento. Quien se opone a algo, manifiesta tal oposición a través del insulto. Y desde que las redes sociales permiten que cada cual use su altavoz sin cortapisas -como por otra parte debe ser, no se me vaya a malinterpretar ahora-, parece que todo vale siempre y en cualquier circunstancia.
    No estoy diciendo que se tengan que poner puertas al campo, o sea, que no digo que se tengan que establecer normas de censura, eso sería un retroceso de décadas. Lo que digo es que el insulto no es manifestar ninguna libertad, sino una forma de ser. Como dijo alguien, quien insulta más que ofender, se autorretrata.

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  2. Miguel Mora dijo:

    No puedo estar más de acuerdo. El caso es aún más grave al tratarse de una niña. Porque se hace – además – desde una situación de superioridad ( aunque sea una infanta ). Las formas tiene mucho que ver con el fondo y – como dice Amando Carabias – retratan al que insulta.

    Entro en la Rae y dice, en la primera acepción, que insultar es “ofender a alguien provocándolo e irritándolo con palabras y acciones” y ahí parece existir un pequeño resquicio : la provocación o irritación “ defensiva “ cuando uno responde a otro insulto previo. Aún así se trataría ( al resultar más comprensible ) de una puesta a la altura del otro que no diría nada a favor de nosotros los primeramente agraviados.

    ¿ Poseían Quevedo y Góngora el arte de insultar ? Difícil frontera , como en tantos otros casos, la de la libertad de expresión y el insulto.

    ¿ Puede alguien sentirse insultado por una obra de arte ? ¿ Deja el arte que insulta de ser arte?

    Pero – quede claro – insultar a la infanta Leonor me parece inadmisible.

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