Los vagones del silencio.

Me gusta viajar en tren. Quizá soy un poco antigua. Me gusta ir con ese traqueteo, viendo el paisaje, comiéndome un bocata de tortilla a medio camino, ir a la cafetería entre bamboleos y pedir un bote de coca cola, y abrir la trampilla que deja paso a la mini mesita para poner la bandeja.

Me gusta mirar las estaciones de paso, los apeaderos, imaginar a las gentes que van y vienen, inventarme sus vidas; si está atardeciendo ver las luces iluminadas de las estaciones y sentir como si formara parte un breve lapso de tiempo de esa ciudad.

Me gusta la gente que va en el tren. Los chavales con la mochila, que hablan sin parar y luego se derrumban en el asiento, porque llevan ya no sé cuantos trayectos, el señor con cara de enfado que, en cuanto se sienta coge el móvil y le riñe a no se sabe quién, y pone una cara que hasta el revisor se espera a que cuelgue para pedirle el billete; vaya a ser que le dé un mandoble; la niña pequeña sentada en las rodillas de su madre, asomada a la ventanilla, que pregunta : “ ¿cómo se llama ese árbol?”, y el padre que puede presumir de Dios que todo lo sabe y decirle muy serio “ son álamos, niña, álamos”. La señora mayor que va con su hija y que podría ser yo hace años, y que le pide que le alcance la Rebequita porque “ el aire acondicionado es molestísimo”.

Me gusta viajar en tren, las charlas que se establecen en el tren, el bullicio antes de llegar, las sonrisas cuando “ya no queda nada” y la gente empieza a levantarse porque “ya llegamos”,  y ya se ve la estación casi; ahí después de la colina, y “ya verás qué ciudad más bonita” le dice el padre de la niña que preguntó por los álamos.

No. Yo no voy a montarme en un vagón silencioso, donde se hable muy bajito, donde parezca que viajar es una cosa importantísima, sólo para gente políticamente correcta, que nunca ve un video malo, que nunca alza la voz, que nunca usa un móvil porque es invento del diablo o poco menos.

Yo quiero seguir divirtiéndome cuando viaje en tren.

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
Esta entrada fue publicada en Dando el Espectáculo. Guarda el enlace permanente.