María Dolores Almeyda: ” La casa como un árbol”.

El poemario que bajo el título genérico de La casa como un árbol ha publicado María Dolores Almeyda en Unaria Ediciones, se bifurca realmente en dos partes, a mi entender muy diferentes.

En la primera, leemos poemas bajo títulos expresivos que ya quieren ir señalizando el camino por dónde van los contenidos. En ellos lo que leemos es el relato de una mujer que va abriendo su camino a la expresión para así cumplirse como persona. Y en los que la metáfora de la Casa es un referente que habita al propio personaje; a su vez trasmutado en símbolo natural.

Son poemas en los que el factor más importante son los distintos tipos de mujer que la poeta define; y así se define a sí misma y a otras como ella; aparece la mujer espejo, la mujer denuncia, la mujer herida, por citar algunos ejemplo.

Son poemas a mi criterio, del exterior. Es decir, poemas en los que a pesar de la identificación con algunas de las definiciones que ofrece, lo que hace es expresar distintos “tipos” generalizables. Poemas en los que hay mucho más de observación que de intimidad.

Verso librismo, o verso blanco y un lenguaje muy sencillo ofrecen cercanía al lector.

La segunda sección del poemario titulada genéricamente “de luces, lluvias resacas y otros devaneos”, a mí me ha llegado más. En ella toma presencia real la voz de la autora; implicándose mucho más íntimamente en el poema. Para entendernos; es como si en la primera sección nos dijera: “ved lo que hay” y en esta nos dijese: “ved cómo soy”. Aquí el tono íntimo es el que predomina, pero no para ser anecdótico, sino que, a través de él nos reconocemos. Sencillez extrema, lenguaje casi coloquial, y curiosamente un recurso expresivo dominante que a mi entender piden los poemas: el verso asonantado en la mayoría, hacen de la sección algo muy lírico y muy estimable. Hay una sensación en ellos de poemas recitados en torno a una reunión sencilla, al lado del café, de un tempo escritural en voz baja, que los llena de belleza.

En conjunto el poemario a mí me parece de calidad estimable, con fuerza expresiva y con algo que no tengo mucha oportunidad de ver: humildad expresiva. Almeyda, por decirlo a lo bruto, “no va de nada”, y lo que escribe merece la pena.

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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Una respuesta a María Dolores Almeyda: ” La casa como un árbol”.

  1. Contigo y junto a ti coincido. La poesía de María Luisa merece la pena, según mi humilde criterio, digna de ser paladeada.

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