Murakami. ” sauce ciego y mujer dormida”.

Hace años que dejé a medias El pájaro que da cuerda al mundo, de Murakami. Lo dejé a medias después de casi doscientas páginas en las que no conseguí que la novela me atrapara. No es que me pareciera mal escrita, es que no me decía nada. Me parecieron un montón de palabras vanas. Vanas porque eran frases una detrás de otra, huecas y sin la menor carga de sentido.

Bien, después he leído “frases” de Murakami: en muchísimos sitios, redes, blog, web, y además de eso alguna entrevista. Entrevistas que, al leerlas, me han terminado dando grima. Grima porque me parecen una mezcla de lenguaje jesuita adobado con algún tipo de mensaje evangélico que se me escapa: adecuadísimo para quedar bien en reuniones de pijos asociados en las que citar a un “escritor” queda bien. Pero ese no es el problema: el problema es que Murakami – me parecía a mí- no DICE nada.

Con estos presupuestos, había un run run en mi cabeza a pesar de todo.

¿No sería, me preguntaba yo, que le estaba juzgando muy a la ligera, no sería que no acababa yo de entrar en su mundo literario?… A esto se añadieron dos voces de escritores y amigos que estimo mucho y a quienes les gusta. Insistentes. Tercos: más que yo, que ya es decir.

Y hace un mes compré en e-book Sauce ciego, mujer dormida. Relatos de Murakami.

Y juro por Martin Gaite, Virginia Woolf y Julio Cortázar, por Ana María Matute, Rosa Chacel y mis restantes fetiches literarios, que son muchos, que me acerqué deseando que me gustara.

Bueno pues no.

Otra vez la banalidad. Las palabras una detrás de otra para malhilvanar historias sin pies ni cabeza. Historias sin un sentido. Incluso sin coherencia textual alguna. Historias –perdón por el adjetivo- absolutamente pedestres, vacías de interés, en las que no consigo saber qué carajo quiere contar el caballero. Otra vez la falta de imaginación, la ramplonería y lo que es peor: otra vez las palabras hueras. He leído hasta el octavo cuento inclusive. Todavía no sé qué ha querido expresar en “avión” – salvo que un tipo habla sólo y su mujer se lo reprocha-. El de la tragedia de la mina me ha parecido absolutamente incoherente, mal contado y sin el menor rigor compositivo. La chica del cumpleaños, que no empieza mal, finalmente acaba siendo una anécdota de bar. El espejo es un refrito de historias de Poe y Lovecraft, con el agravante del “ahora os cuento lo que me pasó”, típico de las novelas folletín del siglo XIX. Podría seguir.

El problema de Murakami no es que escriba mal o bien: es que no dice nada.

Conclusión: hasta aquí y nunca más. Aunque mañana le den el Nobel, a mí este señor me parece infumable, ilegible e insoportable, aparte de aburrido hasta aullar.

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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4 respuestas a Murakami. ” sauce ciego y mujer dormida”.

  1. catherine dijo:

    Me enganchó 1Q84 y tengo pendiente, en el gran cajón, Kafka en la orilla.

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  2. Sin decir “absolutamente nada”, la contribución de Murakami a la literatura y a abordar es superior a sus tres libros y a esta queja de un blog X en la vida quejandose sobre cosas que no le gustan a Ud. Con todo el respeto, los autores que Ud. menciona son generos totalmente distintos en tiempos totalmente distantes y este tipo de queja es más personal que acertada. Es como querer comparar a Black Sabbath con Dream Theater.

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  3. Silvia dijo:

    Yo también he leído a Murakami y tampoco me gustó.
    Y no le daré otra oportunidad., lo siento, la tuvo y la desaprovechó.
    Y tú al menos dejaste a la mitad la lectura, pero yo seguí leyendo para ver si más adelante se componía y llegué al final y nada.
    Respeto a quienes les encanta y espero que nos respeten a quienes no.

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  4. Sigo esperando el momento de hincarle el diente a 1Q84, pero nunca llega ese día.

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