Relato de una novela que se fue de Islas…”El chico de la chaqueta roja” en Las Palmas de Gran Canaria.

El viernes por la tarde presenté El chico de la chaqueta roja en Las Palmas de Gran Canaria.

Y todavía me dura la timidez porque he encontrado allí tanto cariño y además por redes la gente que no ha podido ir ha estado dándome tanto calorcito, que, casi no sé bien ahora qué más decir.

Así que a ver cómo lo “casco”…

20141022_172328Pues la cosa empezó con unos zapatos que me tuve que quitar en el aeropuerto.

Palabrita del niño Jesús.

Y no, no es que me hicieran daño, pobrecillos, los zapatos, digo. Es que igual llevaba yo droga o algo en el alza que llevo- en el zapato, digo-. Y las normas de seguridad son para todos- menos para Blesa-, y claro, pues al pasar la barca me dijo el barquero: “quítese  los zapatos, deme el bastón y el monedero”.

Y yo en el embarque con los zapatos en la bandejita de seguridad, el bastón en la bandejita de seguridad y las manos en la mesita de recepción- de la bandejita-  vaya a ser que me escorromoñara un rato. Y el joven que me había dicho lo de que me quitara, ahora en un “ay” por si la señora se les venía al santo suelo.

Como no llevaba más que ilusiones, nos dejaron pasar. Me pude volver a poner el cinturón del pantalón, ya perdido el miedo a quedarme en bragas, los zapatos, y agarré el bastón como quien agarra un bote salvavidas.

Las Palmas de Gran Canaria nos recibió con calor, y con Ramón Betancor.

Ramón Betancor es mi Amigo. Mis Amigos saben qué quiere decir que yo aquí ponga mayúsculas. Además de un magnífico escritor, es una persona…a ver cómo les digo…es alguien que cuando da su palabra es como si firmase un acto de ley. Lo conozco hace año y medio y es como si fuera un embajador de buena amistad. Lleva meses proyectando, organizando y preparando ese aterrizaje mío en Canarias. Hoy le puedo decir que en un elevadísimo tanto por cierto la culpa de lo que pasó estos días la tiene él. Así que nos recogió, fuimos al hotel y dejamos trastos. Y quedamos con él un par de horas después.parque

El Hotel Parque, linda con el parque San Telmo y desde la terraza del desayuno se ve el mar. Y no digo más. Un parque y el mar es como regalarme años de vida.

Paseamos esa tarde, y paseando llegamos al…escaparate de la librería Sinopsis.

Y allí digo, verás, y bueno, y qué te parece si entramos y le saludo y eso. Y luego digo, aunque igual… no sé, así de improviso, lo mismo le doy lata…

Virginia mueve la cabeza con el gesto de “ya estamos con el <y si molesto>, y casi me empuja dentro.

Está la librera  en la librería; atendiendo a una clienta.

La clienta se demora. Mucho. Pero mucho. Damos una vuelta por la librería; y de repente “me encuentro”. Quiero decir que encuentro al chico de la chaqueta roja: bueno, al libro, si me llego a encontrar al protagonista ya sí que me da un esparabás.

Le digo a Virginia-que está en la otra punta de la librería-.

-Chisstt…

-¿Qué?…

-Ay, que vengas…

-Espera-está mirando unos cuadernitos preciosos-; dime.

-Que no…que vengas…

 

¿Cómo le voy a decir en voz alta: “ miraaaa…aquí está mi libro”?…

Se ríe cuando llega.

-Pues claro, hija, lo normal.

Pues no. Lo normal no suele ser eso. Pienso para mí. Pero es que lo de Sinopsis “no es normal.

Al final la clienta se marcha. Y entonces ya me tengo que atrever.

-Hola, que… verás… es que… bueno, que soy Alena Collar y que quería saludaros porque mañana presento aquí.

Una sonrisa abierta como el mar, o el parque.

Después de los besos, se marcha y regresa acompañada de Javier Guerra.

javierguerraJavier Guerra desde ese “Alena, qué alegría conocerte” acompañado de un abrazo cálido como el tiempo de Canarias, es Mi Librero de Las Islas por designación a dedo.

Nos hacemos fotos, se empeña en recolocar mi libro, me tranquiliza para el día siguiente, me habla de Ramón Betancor, hablamos de editoriales y de Baile del Sol y su compromiso con autores diferentes…

Al salir compramos cuadernos…. Quién sabe si no serán fuente de escritos curiosos…

La noche.

RAMONLa noche se abre hacia el mar mientras tomamos una cena pinchera ( de pinchos, digo). La conversación se generaliza. Laura se ríe porque me dedico a jugar con Rima, la perrita de Ramón; recogida hace días por él, que la habían abandonado con heridas atada a una farola.

Charla sobre literatura también, no podía faltar: modos, modas, formas, estructuras…sí; somos unos pedantes pero encantadores, oigan.

 

Amanece el viernes como si nos le dedicaran.

Desayunamos mirando el mar. Dice mi hermana que tengo “buen saque”, porque me he llenado el plato de “víveres”. La guasa.

-Los “escritores” tenéis que cuidaros.

 

Grr…

 

La mañana la dedicamos al “turismo cultural”. Eso quiere decir que vamos, callejeando, al Centro Atlántico de Arte Moderno y a la Casa Museo de Colón.

Si no sacamos cien fotos es que sacamos doscientas.

contemporáneoHablaremos de los dos sitios en Alenarte, así que, aquí sólo decir que estuvimos dos horas y pico en total y que cuando nos dimos cuenta casi había que pensar en comer. Pero de paso sí señalar que estaría muy bien que a los dos sitios se les diera más difusión en medios “peninsulares” por su interés y su buen criterio.

colónEn el primero se presentaba la exposición “cruce de colecciones”, con motivo de su 25 aniversario, y el segundo es una maravillosa recreación del mundo de Colón, con instrumentos náuticos, mapas, cartografías, objetos de uso de la época.

A la salida, decidimos comer y después ir al hotel, porque a una servidora- de nadie- la van a hacer una entrevista a las cinco. El programa de la radio televisión autonómica de Canarias, ” Roscas y cotufas”, que dirige Kiko Barroso.

Y van y a las cinco y pico llaman “de la radio”. Cuando tenga el audio lo subo por aquí.

No me puse nerviosa. La verdad es que debe ser que me gusta charlar, porque si me dejan no me  paran ni con esparadrapo…

Las seis estaban a puntico de darse cuando llegamos a Sinopsis y empezaron a repartirse abrazos. Y palabras tan llenas de cariño que una- digo, yo- se miraba pensando si no sería aquello una equivocación y si una no se iría a despertar en la cama, con diez años, o con 17 y habiendo suspendido siete asignaturas.

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Foto hecha por la Librería

Y casi fue “peor” cuando Betancor en “ejercicio de sus funciones” empezó a presentar aquello…ay señor. Claro que hablamos de “mi libro”, de la manera de mirar, de la estructura, de los diálogos, del proceso, de la crítica literaria, que hasta me preguntaron “cómo ves la literatura actual narrativamente”…ejems….ay pues…en fin, que allá fueron preguntas y respuestas, entre risas y comentarios de unos y otros porque “mis lectores/as” resulta que son cotillas y también quieren saber. Esto…y también hablamos de Murakami y del Barça…

mesa.

Foto hecha por la Librería

Al acabar, firma de ejemplares. Entrañable firmar a quien te aprecia, conocer historias, firmar para gente que no pudo acercarse pero quiere leerme, algunos/as desconocidos/as.

Y cuando me levanto para ir bajando a la calle, Betancor, don Ramón y Virginia, mi hermana, me dicen así como de paso: “que has agotado existencias, mona”.

Susto.

Me abraza el librero, me abraza Ramón, y busco una mesa para meterme debajo pero no me dejan. Así que como no me puedo esconder, nos vamos a celebrar el  asunto.

Fotografía hecha por Ana Apestegui.

Fotografía hecha por Ana Apestegui.

Me relajo, se ríen de mí porque suelto un “buf, se acabó”; pedimos papas arrugás, hablamos de libros, de modas literarias, de arte, de Canarias…de la necesidad de superar circulitos y localismos, de intentar relacionar más la Península con las Islas en el ámbito cultural. Mi deseo es que no se quede esa idea común en una charla de intenciones: que vaya más allá.

 

A las doce- como a la hora de las brujas- me reconozco muy cansada. Me da rabia, pero también sé mis límites. El último pitillo con tantos nuevos amigos. Hay como un rumor de noche abierta. Como un aire de ecos que permanecen. Como un reverbero de voces que me acompañan cuando, al despedirnos y marchar hacia el hotel caminando por las calles iluminadas me van resonando las palabras, los gestos de acogida.

En el hotel le digo a Virginia: “casi voy a apagar el móvil: no me da tiempo a agradecer todas las cosas bonitas que andan diciendo…”

 

Se ríe.

zapatosA la mañana siguiente, Ramón, Laura y Rima nos despiden en el aeropuerto- al que nos han llevado- . Mientras me vuelvo a quitar los zapatos, dejo el bastón en la bandejita y me sujeto los pantalones pienso que me han crecido las alas.

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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4 respuestas a Relato de una novela que se fue de Islas…”El chico de la chaqueta roja” en Las Palmas de Gran Canaria.

  1. virginia dijo:

    Todo lo que te puede pasar es maravilloso, Alena. Me has abierto los ojos. Más de lo que te imaginas. Me alegra mucho saber que te trataron tan bien en mi tierra. Un beso y un abrazo, tan grande como la distancia que nos separa. En unos dias podré estar mas cerca de ti. Cuando tenga a tu “chico de la chaqueta roja” en mis manos. Se cerrará el círculo.

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  2. Al leerte, he sentido que viajaba contigo. Por suerte para ti no iba en tu maleta, porque si no entonces no habrías podido subir al avión, pero me entiendes.
    Me alegro tanto. Tu “Chico de la chaqueta roja”, pero sobre todo tú, os lo merecéis.
    Enhorabuena a “Baile del sol”, por tener tan buen ojo.

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  3. catherine dijo:

    Un relato muy divertido y completo. Me alegro muchísimo, por el éxito, por el mar, la gente tan acogedora, los lectores, hasta por el doble incidente con los zapatos.
    ¡A viajar más! con este Chico de la chaqueta roja.

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  4. farncisco gomez dijo:

    Gran alegría y próxima parada San Jordi mi ilusión (no me olvido)
    besos

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