“Sidra con Rosie” de Laurie Lee: Idilios y anacronías.

Laurie Lee fue un escritor inglés que murió en 1997, y que yo hasta este libro Sidra con Rosie, que al parecer forma parte de una trilogía autobiográfica, no conocía en absoluto.

Lo publica Nórdica Libros.

En él nos cuenta su infancia en un pueblo de Inglaterra. Una infancia que él recuerda como idílica, mágica y que nos narra con un estilo poético e íntimo.

Desfilan la caterva de hermanos y hermanas que tuvo, hermanastros, la madre: una figura extravagante, original y divertida a la vez que caótica, las personas del pueblo, las costumbres, los ritos agrícolas, el mundo infantil de juegos, etc.

Está todo narrado en el mismo tono lírico, de casi “comunión” con la tierra, con las costumbres, con el amor a lo pequeño.

Y está bien, solo que el libro lo que narra es una anacronía temporal. Es decir, la vida en un mundo de los años veinte en el que se ha detenido el tiempo al menos treinta años antes.

Durante toda la lectura he tenido la sensación de que el mundo de Laurie Lee era algo congelado. Irreal. Es decir, algo parecido a un enclave en la vieja Inglaterra en el que la primera guerra mundial no ha sucedido, del exterior no se tiene la menor noticia y todo el mundo es felicísimo arando los campos.

Es un libro de paz, sí, de elegía por los “ buenos y bellos tiempos”, en el que triunfan los buenos y nunca pasa nada grave y hasta la muerte es buena.

No sé qué decirles… cuando empecé a leer el libro me pilló con bastante fiebre y recuerdo que me acompañó de modo amistoso; a eso me refiero: es un libro que de tan “puro” acompaña, pero sin fiebre sinceramente una le pediría una mayor dosis de realismo.

 

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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