Una tarde en la Antártida. “el viaje de Shackleton” presentado en la librería Rafael Alberti.

barcoHabría que empezar este escrito por la breve charla con Enrique Redel, cuando al final del acto me ha dicho,  a mi comentario de que el libro que han editado es como un cuento maravilloso, “tú es que lees muchísimo”. Claro, se refería a lo de que de pequeña yo leía cuentos, historias de viajes, de aventureros. De exploradores. Y que me han quedado los recuerdos de aquellas biografías para niños de Amundsen, aquellos libros sobre “un mundo blanco”, o aquellos relatos sobre los viajes de Marco Polo.

Todo tiene su explicación y viene de lejos.

portadaVerán, si les he contado esto de entrada es porque al volver pensaba yo la cantidad de intereses distintos que tengo a la hora de leer y que debe provenir de la cantidad de aperturas que me dieron los libros leídos de pequeña; de tan dispares asuntos. No he conseguido nunca especializarme en un tema de lectura; mis intereses son amplísimos aunque reconozco que a veces me parecen demasiados.

El caso es que, cuando Enrique, el editor de Impedimenta me invitó  a ir a la presentación de El viaje de Shackleton  ilustrado por William Grill y con textos de este último, decidí que iba a pasar un buen rato.

He estado dos horas escuchándole, a él y a  Jerónimo López Martínez,  doctor en Ciencias Geológicas de la UAM, y el primer español en llegar a la cima del monte Vinson, el techo de la Antártida.

la partidaFascinante. Precioso. Interesantísimo escuchar cómo planean el viaje, su bloqueo en el hielo, el coraje de Shackleton, su determinación y su fe en sacar a sus hombres de allí; el cómo conquistó el corazón de quienes le acompañaron. Y fascinante escuchar la actualidad de hoy de la Antártida, los trabajos de investigación que se están haciendo, la importancia del Tratado del Antártico entre los países que allí operan. Dijo el Dr López Martínez que a Shackleton le embrujó aquel mundo helado. Y a él también. Que es un “otro lugar”, un no lugar por decirlo así, habló de sus condiciones de vida allí, de cómo “está todo muy lejos”…

Compré el libro, claro y de él son las fotos. Compré también la autobiografía del autor, en editorial Interfolio y reservé la edición de Fórcola, escrita por Javier Cacho “Shackleton el indomable”, que ya al salir resulta que no quedaba porque alguien se me había adelantado.

Shackleton

Shackleton

El libro, este libro es un objeto estético, los dibujos del autor, William Grill, son de un esteticismo difícil de encontrar hoy, además de ser absolutamente “narrativos” de la historia, son… ¿cómo les diría yo?… Sí, como esos de los cuentos mágicos en los que acompañábamos al personaje. Los perros, los barcos, el paisaje, los mapas…de ensueño.

Bueno y, ¿quién es William Grill?…

Pues resulta que es (según su definición en Twitter) “un free lance ilustrador que vive en Londres”. En una  página que le dedican  en red dicen de él (traduzco libremente) “William obtiene la mayor parte de su inspiración del mundo natural, y le gusta trabajar con  lápices de colores y grabado en relieve”. En este libro ha creado una obra maestra. De verdad que si pueden comprarlo se lo van a pasar genial.

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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Una respuesta a Una tarde en la Antártida. “el viaje de Shackleton” presentado en la librería Rafael Alberti.

  1. Una buena recomendación para estos días.

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