“No quise bailar lo que tocaban”. Un cierto anacronismo.

No quise bailar lo que tocaban, de Pilar Aguilar Carrasco, es una autobiografía de una mujer en la España franquista. Es una experiencia de vida, una asunción de libertad y una toma de partido radical y voluntariosa en una España en la que ser mujer y serlo en Andalucía era cuando menos complicado.

Dicho esto, el libro, que es ameno, interesante y está bien escrito, a mi parecer tiene un defecto principal; el libro es puntual.

Quiero decir: el libro plantea la forma de enfrentarse al mundo, al hecho de ser mujer y a la España franquista desde la anécdota personal de quien lo escribe. Y una lo que se pregunta es si esa experiencia de vida es trasladable a otros casos. No se trata de que no sea interesante, que lo es, ni ameno, que lo es, sino que a mi modo de ver no refleja una forma general de enfrentarse a esos hechos sino la particular de quien lo escribe.

He tenido durante todo el libro la sensación de que Pilar Aguilar y sus compañeros de camino político aparecían en la narración como “exentos”, como fuera del contexto general de lo que fue la lucha política en España: algo así como si sus manifestaciones, algaradas, luchas, detenciones, fueran algo muy “localista”, algo que sólo les atañía a ellos, al margen de la lucha política que se estaba llevando a cabo. Como si nos estuviéramos dedicando a contar batallitas, perdón por la expresión, de unos cuantos adheridos a la causa, que sin embargo no estaban en absoluto insertos en una lucha más genérica. Por eso siendo interesante y desde luego estimable su lucha, se me queda en lo anecdótico, me suena un poco a “yo también fui antifranquista”, sin mayor trascendencia general. Me recuerda el libro bastante a todos los libros testimonio que salieron a partir de 1978 en los que todo el mundo mundial había sido antifranquista, le habían detenido y se había opuesto al régimen. Y me resulta por eso un poco anacrónico en el tiempo.

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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