Fernándo López Guisado: un poemario inteligente.

Rocío para Drácula, de Fernando López Guisado– editado por Ediciones Vitruvio– no es un poemario fácil. Me explicaré.

Habitualmente leo poemarios con la frecuencia suficiente como para a modo muy genérico y admitiendo todos los grises que se quieran, o bien encontrar poesía militante, directa, de la calle, con muy pocas características de lirismo pero muy inteligible, o bien encuentro una poesía lírica en exceso intimista, en exceso preocupada por el yo individual, a veces muy elaborada y otras prácticamente al corazón, pero tampoco con demasiadas  características poemáticas.

Por exceso o por defecto me resulta difícil leer poesía y salir con la sensación de que lo que he leído es poesía.

Los poemas de López Guisado son poesía. Tienen ritmo, medida y cadencia y nos hablan de un yo íntimo que se hace general para el lector. Y a la vez tienen un lenguaje simbólico elaboradísimo formalmente, que necesita la relectura para advertir todo el calado, porque lo que se dice en estos escritos es tan importante como el cómo se expresa.

El universo simbólico del autor posee dos elementos constitutivos para mí evidentes: la contradicción interna del sujeto poético entre lo Claro y lo Oscuro. Lo meridiano, que se denota a través de símbolos como el agua, las mariposas, el sol, la desnudez, el cuerpo desnudo, el alba, el nacer de la mañana, y lo oscuro, que aparece bajo los rostros de la sangre, el silencio, el sueño, la noche, por citar algunos.

Estos símbolos aparecen en las tres secciones del poemario, refrendando la contradicción fundamental del libro: el deseo de luz –que muy a menudo se consigue a través del amor, del Otro hecho sujeto amoroso que complementa- y la existencia de Lo Oscuro, que se nos representa como el monstruo interior que nos habita.

Es una lucha desigual y en la que nunca sabemos quién va a salir vencedor. Pero en cada poema el sujeto poético arriesga lo que tiene como último recurso: la vida.

Tanto el lenguaje como la forma expresiva en versos libres de arte mayor remiten a un canto muchas veces elegíaco, y en particular al Fatum; al Destino griego: mítico e inexorable. En cada sección el autor presenta a manera clásica una lucha contra lo que va a suceder, contra la fatalidad. En unas ocasiones para vencerla, en otras para salir derrotado.

Por eso digo que estos poemas no son de lectura fácil; no es sencillo acercarse al mundo simbólico de López Guisado porque su simbología no es banal: es una estructura sígnica; posee un lenguaje semántico propio. Y a la vez es de agradecer una barbaridad que no haya trivializado tan singular propuesta. Que haya apostado por el lenguaje, por la forma que deja de natural desarrollar el contenido y que nos haya propuesto un poemario inteligente.

Hay muy pocos.

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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Una respuesta a Fernándo López Guisado: un poemario inteligente.

  1. Fernando dijo:

    Muchísimas gracias por esta reseña tan bella y certera, Alena. A ver si podemos coincidir en persona. Un enorme abrazo.

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