“Solo con hielo” de Silvia Fernández Díaz. Fiesta para la lectura.

Solo con hielo de Silvia Fernández Díaz, publicado por Talentura Libros, y a quien no conozco de nada, es un magnífico, un excelente, un genial libro de relatos.

Que yo use tal catarata de adjetivos para calificar un libro así de entrada, ocurre pocas veces.

Este parece que es el primer libro en solitario de la autora. Leyéndola, parecería llevar a sus espaldas muchos más.

Silvia Fernández pertenece a la categoría de narradores que investigan en el lenguaje. Para mejor decir: investiga en la forma de decir a través de la elusión, de lo que no se dice o de lo que se alude de pasada. Tienen estos relatos como tema el ocultamiento de algo, un hecho, un suceso, del engaño inexpresado, de la realidad deformada. Y en todos ellos, a través de un levísimo matiz, una frase de pasada, un dejar caer, se nos da la clave oculta- también- de lo que está pasando.

En todos ellos se nos presenta con una exquisita técnica una situación que, al principio, nos desorienta: porque lo que se está leyendo conduce a otra cosa, a otra realidad, a otra forma de ver.

De estructura aparentemente sencilla- y lo que cuesta hacerlo  ver así- se nos coloca en los hechos prácticamente in media res; en medio de ellos. Con una economía de lenguaje admirable, sin el menor adorno, como un buril. Pero además a través del léxico, de las palabras cargadas de sentido muchas veces doble, se nos lleva a donde se desea: al territorio de lo que no se ha dicho o si se ha dicho ha sido de pasada, para que el lector interprete esa realidad que se nos está contando.

Todos los relatos son magníficos, pero por señalar algunos, mencionar “ el orden perfecto”, en el que la tensión narrativa avanza mientras avanza el relato, en progresión, de modo que es el lector el que va construyendo lo que sucede mientras se está sucediendo, con un lenguaje escueto, sin apenas matices, y en el que los personajes respiran sin intervención de la autora.  “Habitación número doce”, otro excelente relato en el que mediante monólogo interior, flashback, y alusiones al pasado el lector va deduciendo el sentido hasta el final. “Camino de piedras”, quizá el mejor- aunque en eso tengo mis dudas porque no sabría elegir- del libro: una estructura sencilla, descriptiva de acciones en apariencia vulgares, y en la que simplemente con una frase, una sola frase se da sentido a lo que de engaño y ocultamiento guarda. ¡ Lo fácil que hubiera sido explicar la acción a la que se alude con párrafos enteros!…la belleza del saber escribir resalta aquí: a la autora no le hace falta salvo una frase dejada caer para que el lector entienda. Aparte de eso, el final del relato es tan abierto que daría para otro.  Como en “Danza de otoño”, en el que se sumerge a quien lee en un ambiente extraño en medio de un hecho prosaico, y mediante levísimos apuntes se le lleva a un presunto onirismo…hasta el final del relato, en el que otra vez obtenemos el sentido.

Excelente también el juego a dos voces narrativas en “mudanzas”. A la narradora no le hace falta aparecer para contarnos qué pasa. Nos lo presenta. Nos dice “cómo son” quienes hablan a través de lo que dicen, de lo que callan, de lo que ocultan: el final del relato deja posibilidades infinitas de lectura.

Podría seguir; “ patinaje sobre hielo” me recordó una escena de Paraíso Inhabitado de Matute; es un ejercicio magnífico de levedad y anticipación de hechos en los que el lector sigue estas brevísimas frases que eluden nombrar del todo pero que nos acercan a lo siniestro en este caso, a lo que no sabemos bien si sucedió o es mera imaginación y que deja interrogantes en el aire, silencios, intervalos.

Para terminar, en mi criterio personal estamos ante una magnífica narradora, en la línea narrativa de la investigación estructural del relato, del lenguaje, del cómo expresar a través de lo que no se dice, en la línea por tanto de otros escritores/as que hacen del relato una propuesta cómplice con el lector/a, que respeta al lector dándole claves para seguir y que lo considera tanto que no le da la escritura masticada y en papilla.

Además de seguirla a partir de ahora y esperar que tenga la difusión que merece, yo como lectora le doy las Gracias: su libro es una fiesta para quienes nos entusiasma leer.

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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Una respuesta a “Solo con hielo” de Silvia Fernández Díaz. Fiesta para la lectura.

  1. Ya está apuntado. Ya.

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