Milan Kundera. ” La fiesta de la insignificancia”

Llevo leídas una buena cantidad de reseñas sobre La fiesta de la insignificancia de Milan Kundera estos últimos meses.

En  los medios digamos oficiales las valoraciones suelen ser positivas; lo que no he sacado en claro es si se han leído el libro: digo por las generalidades obsequiosas con las que le regalan; ahora, son tan generalistas que podrían hablar igual de Henry James.

En algunos medios también oficiales pero que no tienen “compromisos” con la empresa que le edita, hay algunos reparos así como a la remanguillé; como de puntillas y de pasada. Son también eso sí de estilo generalista y lo que vienen a decir es que lo comentan “por ser vos quien sois”.

En medios alternativos he leído críticas furibundas a Kundera, escribiendo- los críticos- sobre unas cosas que una termina pensando que lo último que van a hacer es comentar el libro.

Y en algunos- pocos- medios también alternativos he leído elogios desmesurados casi en respuesta a las negativas furibundas.

Ahora; lo que me falta es leer una crítica que se haya leído a Kundera y que juzgue el libro.

Este libro es una metáfora en tono de farsa planteando la absoluta inanidad de las cosas a las que damos importancia llenándosenos la boca de grandes palabras.

Está escrito manteniendo una trama levísima de personajes que interactúan unos con otros y son llevados a las situaciones más surrealistas por el autor; precisamente para reírse, no sólo de ellos sino de quienes leemos. Mejor dicho: para reírse “con”, “junto a” quienes leemos.

Naturalmente hay que aceptar el  juego de Kundera y ser capaz de seguirle. Y no quedarse en lo superfluo. Hay que rascar en la novela. Porque, bajo ese argumento sin argumento ( en la novela “ no pasa nada”) sucede todo. Sucede que nos dejamos la piel por las apariencias de la realidad y la Vida está en otra parte; sucede que los acontecimientos insignificantes nos cambian el paso, sucede que esa misma insignificancia se lleva a categoría de símbolo y se convierte en mitología y nos aliena.

Kundera es un maestro de la novela, y de paso del mensaje entre líneas. A través de la ironía, el humor absurdo- a veces remite a Pirandello- el sinsentido, la alusión, el doble juego semántico, el disparate que da nuevo significado a lo que sucede, lleva al lector a un mundo donde no sólo nada es lo que parece sino que lo que es, termina siendo insignificante.

Escenas como la del capítulo Alain coloca una botella de Armagnac encima del armario, o todo el maravilloso capítulo Las chaquetas blancas y la joven portuguesa, en el que la función de la empatía es capaz de inventar un lenguaje propio ante dos idiomas diferentes, en un tono además de comicidad casi de estilo Ionesquista- perdón por el término- son para enmarcar.

Y la  ternura. Esa ternura que el autor dosifica hasta extremos tan leves, en pinceladas, en apenas esbozos dentro de una frase, de un párrafo, como en los capítulos en los que se hace mención al “ángel”, o aquellos en los que Ramón habla con su madre- muerta- o en la complicidad con el lector al hablarle directamente, es otra de las cualidades del libro: habitualmente la ternura se confunde con lo cursi, lo almibarado, la frase azucarada…aquí no: aquí le sirve al autor para ofrecerle al lector la posibilidad de dejar la ironía y pasar a la sonrisa.

Un libro magnífico que les recomiendo, con entusiasmo: con todo el entusiasmo del mundo. Eso sí: habiéndomelo leído y sin que me paguen por ello.

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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2 respuestas a Milan Kundera. ” La fiesta de la insignificancia”

  1. Silvia dijo:

    Gracias por tu recomendación, lo compraré para leerlo. Saludos,

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  2. Respecto de la diversidad de críticas (y sus procedencias), es una suerte contar con alguien que sepa desentrañar estas ‘menudencias’. Dudaba sobre esta novela. Dudaba.

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