Clarisse Nicoïdski: apelar a la memoria. ” El color del tiempo”

Vengo a comentar un libro de una novelista francesa que murió en 1996 y que escribió toda su poesía en el antiguo idioma de Shefarad: el sefardí.

De Clarisse Nicoïdski hay pocas cosas en la red. Nació en Lyon en 1938 y murió en París en 1996.

En 1997 hay una entrevista  en ABC a Dina Rot que cantó en Madrid sus poemas junto a los de Juan Gelman. En ella, Dina Rot habla de la voz del desarraigo y del exilio para referirse a ella.

A Nicoïdski se la conoce, según la solapa del libro como “la poeta de lengua sefardí más importante del siglo XX”.

Edita todos sus poemas la editorial Sextopiso, con el título El color del tiempo.

Ernest Kavi el traductor y prologuista dice que estos poemas son un intento de restaurar la memoria que se va olvidando.

Están agrupados en dos secciones: los ojos, las manos, la boca, y Caminos de Palabras.

Sin rima, de arte menor- es decir, salvo excepciones menos de ocho sílabas por verso- y con una estructura rítmica basada en repeticiones de palabra y de fonemas- sonidos- o estructuras sintácticas.

Son pues cantos muy breves en los que destaca en sus temas el silencio del cuerpo como metáfora del olvido. Las manos, los ojos y la boca no expresan y son siempre interpelados para ello.

En estos poemas nunca hay grito, nada ensordece el propio silencio. Hay una resignación o un desespero por las voces acalladas.

 “mis manus/ dos paxarus matadus/asperan di cayersi/cerca dil arvuli/ i no savin/ peluque/ vieni y si va la sangri qui lis da vida/ in la muarti”. “Mis manos/ dos pájaros asesinados/esperan caer / cerca del árbol/ y no saben/ por qué / viene y se va la sangre que les da vida/ en la muerte”.

El tono lírico siempre es aludido, la sensación de no poder expresarse, de no ser capaz de romper el silencio siempre está presente; pero no como una indagación o una llamada, sino como una constatación.

El exilio de la propia lengua, del territorio afectivo : “ no eres nada más que una escritura muda”,  de la paz, “ esta ceniza quemando/ que destruye/ mi boca”, termina por llevar al pasado, en el que se encuentra la memoria, pero también  el olvido, lo enterrado, lo que ni siquiera pudo ser.

Este poemario del desarraigo hasta de la lengua olvidada es sin embargo una necesidad: necesidad de restaurar, de que se recuerde, de que las manos, los ojos y la boca encuentren caminos aunque sea de palabras para que los recorramos.

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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Una respuesta a Clarisse Nicoïdski: apelar a la memoria. ” El color del tiempo”

  1. El final de esta reseña es para enmarcar, como una poética o el sustrato de una poética, así que lo vuelvo a poner aquí, porque lo que vales para “El Color del Tiempo”, vale para la literatura y la poesía en general:
    Necesidad de restaurar, de que se recuerde, de que las manos, los ojos y la boca encuentren caminos aunque sea de palabras para que los recorramos.

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