No me gustó el artículo de Fernando Aramburu.

He leído el discurso de Goytisolo y el artículo de Fernando Aramburu.

A Fernando Aramburu no le gusta o le parece una contradicción que Goytisolo se defina como estepario y luego reclame la intervención del intelectual en la sociedad.

Vivir en las “estepas”, o fuera de tu país no es desconocer su realidad y no denunciarla.

A Aramburu no le gusta que Goytisolo declarase que este premio nunca lo aceptaría y ahora sí lo haga.

Posiblemente aceptarlo y poder decir lo que piensa de este país que es el suyo es mejor servicio que el que hacen otros no aceptando pero dando ruedas de prensa multitudinarias explicativas y de paso marketineras cuando reciben premios.

Fernando Aramburu se pregunta qué tipo de realidad de España conoce Goytisolo viviendo en Marruecos.

Yo me pregunto qué tipo de realidad conoce Aramburu de España viviendo también fuera de ella, porque en sus escritos y en sus libros también habla de España. Y me pregunto si sólo se puede denunciar la realidad española desde España: lo cual evita de cuajo a cientos de escritores/as el escribir o hablar de ella.

“Es más fácil y menos peligroso indignarse en España y, sobre todo, contra España”, dice Aramburu.

En España con la ley mordaza con la que nos ha decorado el PP la Justicia, es sonrojante que Aramburu sostenga esto. Identificar el discurso de Goytisolo como “contra España” es cuando menos patético. Goytisolo denunció el sistema político que nos desgobierna y las leyes que nos avergüenzan. Identificar ese discurso como “anti español” me recuerda pero mucho a los dogmáticos manuales de Formación del Espíritu Nacional. En vulgar: según Aramburu –parece- si se critica y denuncia la sinvergonzonería política que sufrimos, somos anti españoles. Me sumo-con permiso de Aramburu- al anti españolismo.

La tarea de un escritor –premiado o no- es denunciar –entre otras cosas- la sociedad de su tiempo. Y si es en un marco como en el que se dio, mejor: porque llega a muchísima más gente.  La tarea de un intelectual es ser testigo y decirlo. Otra cosa es que moleste a los aburguesados escritores firmantes de artículos sesudos complacientes con su país: en el que tampoco viven, por cierto.

“No hay cosa más rancia y conservadora que la queja incesante”. Dice Aramburu.

No hay cosa más patética que alguien se llame intelectual y no vea motivos de queja. Sobre todo si escribe en el País y generalmente al dictado de la empresa que le paga.

Para acabar, Aramburu entra al trapo de lo que de verdad le molesta: la referencia o guiño cómplice a Podemos. Acabáramos. Todo eso porque Goytisolo defiende delante de los paniaguados del Sistema que apoya a un partido que empieza a molestar al Sistema. Y eso no…faltaría más…

Creo que muchos pretendidos intelectuales deberían aprender con mucha más humildad de Intelectuales que les llevan dando sopas con onda desde antes de que nacieran o cuando andaban con el biberón.

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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3 respuestas a No me gustó el artículo de Fernando Aramburu.

  1. Francisco dijo:

    Bravo Alena, me sumo a tus consideraciones, y algunas más podrían hacerse, como poner el dedo en lo que Goytisolo tiene que criticar (a Marruecos por ejemplo por vivir allí). Esa manía de decirle a los que critican eso que tienen que criticar. Será que les molesta mucho lo que critican.

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  2. Desde la última vez que un discurso para recoger un premio institucional levantaba tantas ampollas, ha pasado tanto tiempo que no lo recuerdo. Sólo por eso Goytisolo merece un aplauso.

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  3. Miguel Mora dijo:

    De acuerdo, Alena. No se es más o menos honrado por aceptar premios. No se es más ajeno a la realidad española por vivir fuera. A veces la distancia da una excelente perspectiva. Recuerdo ahora “ La gallina ciega “ de Max Aub y sus reflexiones sobre la realidad que se encuentra al volver durante unos meses a finales de los sesenta. O la lucidez de Buñuel cuando, todavía en el franquismo, vuelve a rodar aquí “ Viridiana”, “ Tristana” o “ La Vía Láctea”, por ejemplo.
    Tuve la oportunidad de vivir en Barcelona el último San Jordi. No lo hacía desde hace años y aunque me parece una magnífica oportunidad para revitalizar el mundo del libro – o para constatar todavía su ojalá larga vida en el formato papel – sí noté la creciente inclinación de muchos lectores hacía los autores mediáticos ( a juzgar por la longitud de algunas colas ). Tanto mejor porque yo pude conseguir dedicatorias de mis admirados Javier Marías o Martín Garzo sin demasiadas esperas. Estoy leyendo “El mundo de ayer” y me reconforta saber que Stefan Zweig también habla de su mitomanía por los grandes autores que conoció. Javier Marías – o la fotógrafo Colita – tuvieron el valor y la gallardía de renunciar a importantes premios pero no por ello se convierten en criticables las aceptaciones de Emilio Lledó o de Juan Goytisolo. Estupenda su referencia a Podemos, sobre todo cuando muchos ilustres intelectuales españoles ( pienso ahora en Félix de Azúa y F. Savater ) no pierden la oportunidad de darles palos. Obedeciendo, quizás, líneas editoriales de importantes periódicos.

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