Elena Casero ” Donde nunca pasa nada”.

Donde nunca pasa nada, de Elena Casero, publicada por Talentura Libros es una buena novela.

De estilo y tono marcadamente costumbrista y rural. En la que la intriga, basada en principio en la apertura de una casa de putas en el pueblo que es protagonista de la narración, casi de tono coral, es, o a mí me lo parece, una excusa para narrar un modo de vivir que es bastante desconocido para esa masa de lectores/as de ciudad a quienes los pueblos nos parecen lugares idílicos donde, efectivamente, nunca pasa nada.

Elena Casero, con una narración vivaz, un lenguaje sencillo y no olvidando el tono intimista en muchas ocasiones, en esta novela, describe.

Describe personajes, actitudes, hechos, pero sobre todo prejuicios y silencios; tabúes e inquinas personales que, si leemos con atención, están reflejando un modo de ser, una manera de vivir aún hoy mismo.

A mí lo que me parece importante de esta novela, más allá de la intriga, que entretiene, a la manera de un García Pavón, por citar su más claro referente, y que nos atrapa con el argumento hasta saber “qué sucede al final”, es precisamente lo que tiene de documento o testimonio.

Para ese testimonio, Elena Casero se sirve de personajes que viven por sí mismos, que tienen ideas propias, formas de actuar propias, y a las que la escritora refleja con gran exactitud. Quizá en el personaje de Elpidio haya una cierta tendencia al intelectualismo que a veces linde en la frontera del filósofo de aldea, tipo unamuniano, y sea el más literario; sin traspasar nunca las lindes del personaje, sí es cierto que a veces se dejan ver expresiones más filosóficas  que mundanas, por así decir. El resto de personajes está mucho más pegado a tierra; doña Presencia y doña Celia, destacan en sencillez expresiva, naturalidad y gracejo. Anselmo, el protagonista al que ya conocemos desde Tribulaciones de un sicario, aquí crece en personalidad: también en inquietudes. El resto de ellos, Katia, Marian, entre los principales, también tienen la suficiente humanidad como para tener voz propia.

A mí me ha parecido por tanto una buena novela, y a la vez no quiero quedarme sin decir algo más:

Creo que Elena Casero domina este tipo de novela, domina este tipo de narración, conoce, por así decir, el territorio en el que se juega el discurso. Siendo esto así y por eso mismo  a mí me queda la sensación de que Elena Casero puede arriesgar más. La autora sabe que esta novela es buena, que agradará y que está muy bien escrita. Juega en casa, para entendernos, narrativamente. Y yo me quedo con ganas de que Elena Casero arriesgue. Porque creo que tiene suficiente calidad literaria como para emprender caminos nuevos, para proponerse temas, estructuras y formas distintas. Para tomar las alas y volar. Sin prisa, pero sin rendirse en el camino. A otros escritores/as no se lo diría tan claro; a ella, creo que puedo hacerlo.

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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