Concursos encadenados.

Llevo días pensando en si meterme en otro jardín. Se trata esta vez del asunto de los concursos literarios.

No hablo de los concursos literarios que estamos pensando ahora; hablo de esta cosa tremenda de presentarse cada semana o cada mes a un concurso en cadena, o como se llame.

Estaba pensando en el tiempo que pierden los “escritores/as” en eso en vez de dedicarse a escribir despacito, que es como se escribe realmente, para pergeñar al menos una obra que no resulte indigna.

Estaba pensando si no es más bien que ser finalista o ganador mensual es lo que les causa alegría porque por un ratito “les pone en el foco” del aplausómetro general de las redes; o sea de los amigos/as que palmean y “megustean” con los “eres maravilloso/a”, sin haber leído –claro- el enésimo relato finalista de quien sea, porque se presenta cada mes o cada semana y cada semana o cada mes “le toca”.

Qué cansancio de banalidades escriturales, por dios. Qué falta de obra lenta, asentada, pulida, pensada.

De concurso en concurso hasta el palmeo final. Y después del concurso y del palmeo, me pregunto, ¿uno/a ya se siente importante?…

Estamos apañados.

Esto que se puede tomar como un simple desahogo aquí, me lleva a  algo más serio. Me lleva a pensar y si quieren ustedes conmigo, en lo que de verdad importa a quienes escribimos. Porque, ¿qué es lo que de verdad nos importa?… quiero decir; ¿ valoramos más el barullo de lo fugaz, que nos digan en las redes lo buenos/as que somos al ganar por enésima vez o quedar en la final de una de esas cosas tremendas, que el escribir algo en silencio durante meses para al final publicar un libro que sea al menos digno?…

O ni siquiera eso, ¿ tomamos como diversión lo de escribir y así escribimos cualquier cosa para divertirnos con los palmeos?…

Me van a salir o bien montonazo de compas con sarpullido diciéndome que a ellos les divierte mucho y se lo pasan bomba y que, si me parece mal no me presente- es lo que hago- pero que les deje en paz con su interés; en paz queden, pero como tengo mi propia opinión la digo. O bien, un escandaloso silencio propio del “ para qué voy a decirle nada a esta borde”; en paz queden también.

Concursen, queden finalistas, siéntanse felicísimos/as cada mes. Degusten la banalidad de cinco minutos de gloria en Facebook.

Pero no me quieran convencer de que ganar decenas de concursitos es ser mejor escritor. Si  ocupan su tiempo en  escribir para eso, ¿Cuándo tienen tiempo de escribir de verdad?…

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
Esta entrada fue publicada en Dando el Espectáculo, Literarismos. Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a Concursos encadenados.

  1. Bueno Alena, yo pienso como tú, presentarse a tanto concurso mensualmente para que te premien un poemita o un cuento escrito así a la de aquí te pillo aquí te mato, solo sirve para eso, para la gloria efímera de los amigos que te hacen flaco favor alagándote el invento.
    Yo conozco algún amigo común que suele ir ganando estos premios, pero él siempre dice que ahora que está jubilado se lo pasa muy bien viajando y conociendo gente… pues mira, no se lo reprocho, pero ya le dije que porque no paraba y se ponía a escribir un libro como dios manda… se lo pensará.
    De otro lado, y debido a las casualidades del azar, por ejemplo, yo en un año he logrado dos premios, ya lo sabes, pero es una excepción, algo que no creo que vuelva a suceder porque también me gusta trabajar mis libros con tiempo y mesura… y tardo años en presentarme a algún premio, que por otro lado para algunos es la única forma de ver publicada su obra… que le vamos a hacer.
    Un abrazo y gracias por tus pensamientos en voz alta, ayudan y nos hacen pensar.

    Me gusta

  2. No es de ahora, aunque es fácil que no se crea. He participado en poquísimos concursos y apenas cuento con un par de segundos premios allá por mi adolescencia. Nunca me han interesado en exceso, aunque mentiría si no me hubiera encantando conseguir alguno, pero para ello quizá hubiera sido necesario escribir algo digno. Ahora me interesan menos aún.
    SIn embargo (y hablando sobre este tipo de concursos en cadena), supongo que para muchos se trata de una especie de trampolín.

    Me gusta

  3. Ay Alena, yo soy de las que concursa habitualmente, no en una, sino en varias convocatorias cada semana. No veas lo bien que me lo paso, lo que me motiva, lo que me distrae para no pensar que tengo la espalda rota y una rodilla también. Y es un vicio, si señora, y me gusta ganar, y me encanta quedar finalista, y hasta que me canse lo hago y lo haré. Lo importante es la disciplina que desarrollo para escribir. Que los demás o tú pensáis diferente, como diría mi amigo Amado Nervo: bueno,y qué.
    Te envío mis saludos

    Me gusta

Los comentarios están cerrados.