A Diario: Examen suspenso.

 

 

Ahora que termina el curso escolar me vuelven las dudas que siempre tengo cuando leo o escucho a padres y madres hablar con respecto a las notas de sus hijos.

Verán, yo durante mi adolescencia fui una malísima estudiante. En concreto repetí Segundo de BUP y Tercero de BUP.  Y repetí porque de segundo me quedaron siete para septiembre y en septiembre solo aprobé una. En tercero me quedaron tres y me volvieron a quedar.

A mí no me castigaron en casa. No hubo una regañina, no existió el menor reproche. No me dijeron que me lo merecía por mala estudiante. Al contrario; me dijeron que esas cosas suceden, que eso no quería decir que yo no fuera inteligente y que el nuevo curso lo tomara como una oportunidad para asentar conocimientos.

Cuando terminé COU y aprobé Selectividad, empecé Periodismo y comencé a sacar muy buenas notas. Hablo de sobresalientes, matrículas, notables.

En casa se celebraba muchísimo aquellas notas, se brindaba por mí  y se contaba a todo el barrio cómo lo hacía yo “de bien”.

Siempre he agradecido que en casa no se me considerara o se me tratara según las notas que sacaba. A mí se me trató igual de genial cuando suspendía siete que cuando sacaba matrículas. Mi madre me dijo en una ocasión: “yo te quiero a ti; no por tus resultados académicos”.

Era una liberación vivir así.

A raíz de esa manera de crecer y de vivir, me rechina una barbaridad cuando leo lo de “los premios porque mi niño/a ha sacado buenas notas”, o lo de “ este verano no sale porque ha suspendido”.

Uno tendría que educar a los hijos sin espadas de Damocles. Sin premio/castigo como si fueran ratoncitos a domesticar. Los hijos/as siguen siendo buenos o malos independientemente de las notas. Esa especie de “baremo”, de categoría, de ranking de valores según apruebes  o suspendas, me parece una barbaridad.

Siempre pienso si cuando un chaval ha suspendido encima le cae la bronca, el “eres un irresponsable”, el “ eres un inútil”, no merecería quien lo dice retroceder a sus 17 años de golpe y escuchar él/ella esos gritos. No creo que ayuden en nada los padres y madres castigadores. No sirve para ayudar, sólo crea resentimiento y cabreo. Y desde luego mucho menos interés en estudiar durante el verano.

Pero es mi opinión subjetiva.

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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2 respuestas a A Diario: Examen suspenso.

  1. Pues será muy subjetiva, pero hay otro subjetivo que coincide

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  2. La pregunta es: ¿Para qué sirven las notas, los exámenes, esa obsesión por clasificar a los chavales? Cada vez soy más contrario a las calificaciones. Desde luego, en primaria deberían eliminarse.

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