Mercedes Formica: otra historia de los “vencedores”: Memorias.

Me faltan unas páginas para terminar este libro en el que ando, las Memorias de Mercedes Formica, que editó en 2013 la editorial Renacimiento.

Hace bastantes años que no leía unas memorias de los “vencedores” de la guerra incivil. No tenía ni idea de quién era esta señora, y mirando por google me entero de que además de las “ galas” que la adornan de falangista y adepta de José Antonio, por lo visto fue feminista y abogado y consiguió bastantes cosas en la época para la mujer, en derecho etc.

Una ha leído y terminará el libro con una sensación de notoria perplejidad. Es decir, una entiende que esta señora procedente de clase media alta, que presume de sus conocidos, que alterna con lo más granado del fascismo español, se dedicara a su falangismo como una diversión de niña bien y todos los etcéteras. Ahora, lo que entiendo poco es que pasados los años sea absolutamente incapaz de entender-ella- que los vencidos también existen.

Siguen en las cunetas entre otras cosas.

Tiene una frase al volver a Madrid con el desfile de su victoria- jamás la mía- que da asco si no grima: “en 1940 se reunían en Madrid, en cafés  y casas particulares, todos los que contaban en las letras y las artes, sin distinción de matices políticos” (la negrita es mía).

Olvida naturalmente que los que “no contaban” estaban muertos, desaparecidos, en la cárcel o en el exilio.

Yo no sé si esta señora hizo mucho o poco por el feminismo, pero su librito da asco.

Es el ejemplo de la historia que nos han querido vender y nos siguen queriendo vender incluso hoy. La historia de los vencedores. De cómo sufrieron, oh, pobrecitos, después de dar un Golpe de Estado a la Legitimidad Democrática que ellos arrasaron con las balas.

Literariamente el libro tiene poco que ofrecer. Está escrito de forma cronológica, narrando desde su punto de vista subjetivo como es normal en unas memorias, y ofrece  algún dato que se pretende histórico pasado por el tamiz absoluto de su ideología.  Sólo a los nostálgicos del “ausente” les emocionará y llorarán mucho. A mí me da grima.

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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