Blanquerna cumple diez años en Alcalá 44.

Hay que felicitar a Blanquerna por muchos motivos. Aunque no se quieran ver ni valorar.

El primero por resistir. A pesar de atentados fascistas, de ninguneos en el Madrid oficial, de mezquindades de la cultura oficialista que se ocupa de que algunos sitios no aparezcan y menos si son catalanes.

El segundo por llevar no sólo diez años en esa residencia, sino muchos más en Madrid. Recuerdo ir a Blanquerna en su antigua dirección, calle Serrano 1, en tiempos de inicios de los ochenta. Es decir, que ha llovido más. Resistir en Madrid siendo prácticamente una delegación de la cultura catalana durante los años duros de los inicios de lo que se llamó democracia, es una de las cosas de las que deberían presumir con orgullo.

En tercer lugar, Blanquerna significa un manera de mirar, de compartir y de hacer cultura que en Madrid se ha perdido o casi.

He asistido allí a debates apasionados en los que nunca se han perdido las formas, a controversias en las que nunca se ha perdido la sensatez, a diálogos en los que ha primado el respeto a quien no estaba de acuerdo. Muchas veces al salir de allí he sentido que salía de una isla de cultura, inteligencia y seny. Algo tan difícil de encontrar.

Me gusta Blanquerna, me gustan los libros que tiene, me gusta su forma de tratar a la gente; me interesa su  manera de ver el arte, la cultura, la libertad.

Enhorabuena.

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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