“El hombre ajeno” de David Pérez Vega. Latencia de la culpa.

Incumpliendo parte del trato por el calor que me tiene en casa casi saliendo en plan agónico exclusivamente a sacar al perro y a comprar comida cuando la nevera se vacía, no le he enviado aún  a David Vega mi novela, pero he leído estos días la suya, El hombre ajeno, publicada por Baile del Sol, editorial en la que somos compañeros. Un intercambio que se llama.

El hombre ajeno es una curiosa novela. Conocía reseñas y valoraciones de ella, y reconozco que me despistaron al empezar a leer- de esto aprendo: “ no fisgues y fíate de ti”-.

Digo curiosa porque con una apariencia de relato que cuenta quién fue Hans Meier, dirigente revolucionario salvadoreño y escritor, trasunto de otros ( se habla de Roque Dalton, pero yo a Dalton no le he leído y desconozco su biografía así que no puedo opinar), lo que se cuenta es la vida de Juan.

Y Juan es un tipo que se dedica a trabajos varios de subsistencia, el último descargando camiones en una nave industrial de Móstoles,  y que está haciendo una tesis doctoral  sobre Meier porque es universitario.

Esto sería dicho así el “argumento”, pero es mentira.

El hombre ajeno nos narra la historia de alguien que crece a pesar o gracias a un hecho trágico de su infancia, que lo marca de modo inconsciente hasta llegar a ser lo que es. Curiosa novela de niveles ésta, por tanto: el primer nivel la narración en sí de la vida de Juan, con flash back hacia el pasado, en segundo nivel la vida del guerrillero y lo que Juan investiga y los paralelismos de alienación de la propia vida, y en tercer nivel lo realmente subyacente: el cómo nos convertimos en ajenos a nosotros mismos.

A mí la novela me ha gustado; me ha gustado la atmósfera opaca de la narración, la recreación del ambiente juvenil no sólo hoy sino en los terribles años ochenta- noventa en España, con lo que supuso de turbulencia y de muerte en muchos de los casos- droga, alcohol, vidas al límite- y sobre todo la manera de hacer visible lo latente.

A lo largo de todo el libro planea una sombra. Una sombra que se escapa, se agazapa, se retranquea. Y crece. La sombra de la culpa. Del miedo a ser culpable. Con un lenguaje deliberadamente seco, cortado, casi minimalista.

El libro se divide en tres secciones, y debo decir que la segunda, tan recortada como un reportaje escueto sobre Meier al principio me desconcertó. Sólo en la tercera parte se completa el sentido de ella; la ajenidad de Meier es también la de Juan. Quizá en lo subjetivo me han cansado más algunos detalles concretos de la novela; la descripción pormenorizada del trabajo que se efectúa en la nave, por ejemplo; al lector común le puede desenganchar del hilo argumental, aunque por otro lado ayuda a recrear una atmósfera.

Narrada bajo el prisma de un narrador omnisciente , en tercera persona, es capaz sin embargo de retratar la forma de pensar de estos recurriendo al estilo indirecto, y dejar ver cómo son con sus propios actos; a este respecto consigue una analogía de situaciones perfecta entre el incidente de la niñez y el que sucede en la nave al final de la novela; sin explicitar nada, el lector de modo natural entiende de golpe esa ajenidad de Juan. Cómo podemos ser culpables por omisión; cómo podemos ser otros, gracias  o a pesar de ello.

Novela que si me permiten, recomiendo. Tiene mucho más de lo que dice su promoción; es también un retrato de una juventud que perdimos y que se llevó el tiempo.

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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2 respuestas a “El hombre ajeno” de David Pérez Vega. Latencia de la culpa.

  1. Hola Alena:

    Muchas gracias por tu lectura.
    Ya sé que el resumen de la contra (que escribí yo) quedó algo raro, y no refleja bien lo que es la novela en realidad, pero ahí están los lectores como tú para averiguarlo.

    Te recomiendo que leas a Roque Dalton; teniendo en cuenta lo que sueles publicar en tu muro de Facebook, seguro que te interesan sus poemas:, libros como “Taberna y otros lugares”, “Un libro levemente odioso”, “La ventana en el rostro”. Poesía política y comprometida. Toda su obra está publicada en Baile del Sol.

    Pues a ver cuándo me envías a tu “chico de la chaqueta roja”, que ya tengo curiosidad.
    Un abrazo

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  2. alenar dijo:

    Un placer leerte, David , he pasado unos días muy agradables metida en tu novela. Me apunto a Dalton, cómo no. Y a ver si aterrizo en correos…

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