Biografías versus majaderías.

Este verano que empieza a aspirar aroma de otoño, al menos hoy, amaneciendo con bastantes grados menos en Madrid, ando leyendo libros de ninguna rabiosa actualidad. El de Virginia Woolf sobre el pintor Roger Fry es uno de ellos.

No voy a escribir hoy sobre el libro, lo haré cuando  termine, pero sí dejar un apunte por asociación.

Qué difícil es escribir hoy buenas biografías de escritores o de artistas. Qué falta de habilidad y de calidad en quienes lo intentan para dejarnos ver quienes fueron en el sentido creativo del término.

Este invierno leí varias “cosas” de este estilo, la biografía de Marsé, la de la propia Virginia…

Qué interés por lo anecdótico, por si eran simpáticos o brutos, por si –en el caso de la Woolf- tenían traumas sexuales o necesitaban psicólogo…

A los/las autores de esas biografías sólo les faltó contarnos el color de las bragas o los calzoncillos; ahora, analizar su obra, ponerla en relación con su tiempo, dar una visión de cómo escribían…de eso nada.

Una termina pensando que es que de eso no saben. Y no saben porque hoy no se exige escribir una biografía del artista: se exige un “Sálvame” que venda mucho.

Qué poco me interesa saber si la Woolf fue violada por su hermano, y cuánto me interesan Las Olas, Al Faro, o sus propios diarios.

O esta biografía de Fry, llena de buen gusto, interés, sencillez y Calidad Literaria.

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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2 respuestas a Biografías versus majaderías.

  1. Aunque opino que la vida personal influye notablemente en la obra de cualquier artista, opino como tú. En todo caso yo lo haría a la inversa. Quiero decir, si tal o cual vivencia del escritor ha tenido influencia en su escritura, quizá se pueda citar; pero, en cualquier caso, con la perspectiva que merece.
    Además, lo que importa de los escritores son sus libros, y, si acaso, cómo llegaron a escribirlos.
    Pero el morbo es lo que pone en la senda del beneficio económico inmediato. Interesan estas intimidades de los escritores para que estén al mismo nivel que el de las “estrellas” de cine, de la canción o que los famosos de pacotilla que llenan los programas relacionados con las vísceras, por más que los llamen del corazón. Uno puede hablar de la Wolff, sin hablar de sus libros.
    Y no sigo que me enciendo.

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  2. Miguel Mora dijo:

    Es, como muy bien queda apuntado, lamentable la introducción del morbo del famoseo en todas partes. Es aún más grave que a ello se vuelquen las editoriales y que los biógrafos se rindan ante esta situación. Pero hay biografías anteriores a este mundo que vivimos y hay memorias excelentes que no eluden situaciones que en determinados casos puedan resultar “fronterizas” en estos aspectos. Quizás sea mejor que los biógrafos de escritores ( o artistas en general ) sean estudiosos o expertos en literatura o arte pero la biografía se trate de políticos – Robespierre – pintores – Francis Bacon – por citar dos que he leído recientemente … están inevitablemente llenas de detalles personales escabrosos e importantes para conocer su obra. Eludirlos sería grave. Hay obras que no serían lo mismo si el autor en sus memorias, o el biógrafo, no se refirieran a aspectos psicológicos o traumas sexuales. Toda la literatura con fuertes componentes autobiográficos o no ( para que volver a insistir en el madame Bobary c´est moi …) estaría amputada sin la experiencia transmitida : O. Wilde, Gil de Biedma, Lorca…

    Pero, en fin, me estoy yendo por las ramas y en el fondo creo que estamos de acuerdo.

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