La Poesía como signo: “La Rosa Azul Acabada”, de Pablo Guerrero.

El insomnio es un buen amigo de los libros. A estas horas de la madrugada y ya en la cama, acabo de terminar uno.

La rosa azul acabada, de Pablo Guerrero. Un poemario que ha publicado Ediciones Maia.

Treinta y ocho poemas componen el libro. Con dibujos bellísimos de Ángel Aragonés y prólogo de Antonio Crespo Massieu.

Estamos delante de un poemario cerrado porque el corpus del libro es un bloque en sí mismo. Un poemario que va avanzando según leemos hacia una conclusión perfecta. Delante de unos poemas con una estructura rítmica que les da armonía interna, eufonía y lirismo. Delante de unos textos cuyo contenido : la unión del ser con todos los demás seres, semeja una teogonía natural en la que el Ser Humano es preparado, impelido, llamado a habitar en comunión ese mundo.

En estos poemas no es la palabra quien da significado, sino el signo quien habita la palabra. Porque la palabra se vuelve signo por sí misma. Signo que remite a otros signos. Y así, árboles, huertos, estrellas, ríos, ciudades, cuerpos, álamos, se unen en una conjunción semántica para remitir a lo que se busca: el núcleo o cima de lo que se aspira: esa rosa azul acabada: símbolo naturalmente de luz.  De claridad. De vida que se vivifica a sí misma encontrándose en  todo y en cada uno.

Es una búsqueda y un encuentro de esencia este poemario; una llamada a la unión del ser con el cosmos, una esperanza de ciclo recurrente que empieza y termina en algo que llamamos amor.

El lenguaje que utiliza Pablo Guerrero tiene reminiscencias, raíces, que van muy lejos en el  tiempo; aluden a Fray Luís, pero también a Vicente Huidobro en Altazor, o a Vicente Aleixandre en Sombra del Paraíso. Recupera la tradición más viva del lirismo castellano acendrado en el paisaje, en la denominación de sus criaturas.

De altísima calidad, de incalculable belleza tanto formal como léxica y de contenido, este libro me parece inaugural: abre camino a quienes creen que la Poesía es mucho más que palabras: que es Signo.

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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Una respuesta a La Poesía como signo: “La Rosa Azul Acabada”, de Pablo Guerrero.

  1. Con esa reseña dan todas las ganas de comprar el libro, y de perderse con él en algún lugar donde la vida plena sea lo que importe, y no este modo de vivir apresurado en que nos pretenden meter o nos hemos metido.

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