Letrinas en la literatura.

Como a mucha gente en esto de la literatura me llegan comentarios sobre el mundo literario de todos los colores.

Muchas veces, gente a quien no conozco, me pide amistad para luego directamente decirme que compre su libro, o que diga que me encanta su página. Además, como en este blog  y en la Revista que dirijo hago crítica literaria, me llegan peticiones de gente que me quiere enviar su libro; esa son al menos honestas, porque otros  en una gran parte se limitan a decirme que me vaya a una web de una editorial, que compre su libro y además que “si me gusta” haga una reseña.

En el curso de todas esas cosas y otras parecidas, es decir en muchas conversaciones a veces con gente con la que voy haciendo amistad y otras con personas con las que ya tengo de años esa confianza, sale el temita.

El temita de lo ingenuos, pardillos, inocentes, bobos completos, que podemos ser los escritores/as.

Y de la cantidad de gente que, aprovechando esa ingenuidad, estafa a sus sueños y a su bolsillo.

Los nombres son sobradamente conocidos pero siempre permanecen en el más riguroso de los silencios; vaya a ser que se enteren los que vienen después, debe ser.

Presuntas editoriales que bajo el “eres magnífico”, te ofrecen imprimirte- no publicarte- un libro. Y después viene el “cuántos ejemplares me vas a comprar”. Que son naturalmente los únicos que imprimen y luego allá te las apañes.

Editoriales que dan premios a aquellos a los que anteriormente han concertado para que escriban el libro que van a premiar.

Premios que se otorgan sólo a aquellos que pertenecen a un determinado taller literario  o grupo editorial, o sus adláteres, conocidos o amiguetes.

Editoriales que publican libros a precios de Emilio Tucci y después presumen de “independientes”.

Reseñistas que sólo reseñan a aquellos de quien espera otra reseña- favorable, claro- o que están en el “mismo círculo”. Y no hablo sólo de reseñistas “oficiales y pagados”.

Una termina pensando en qué letrina ha caído esto de escribir. Y le da- a una- un poco bastante de asco.

Que hay gente decente; sí. Pero sucede algo muy curioso: la gente decente que pertenece a esto de la literatura, a menudo se calla. Los que meten ruido son los otros.

Me pregunto hasta cuándo.

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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2 respuestas a Letrinas en la literatura.

  1. herreiere dijo:

    Creo que se debe al nuevo modelo de escritor que depende de la comunidad de Internet. Por su puesto queremos una comunidad que compre y publicite nuestro trabajo pero gratis. Vemos la red como un catalogo de clientes en lugar de un sitio de ardua competencia por atención. Y de las editoriales “chafas” no diré nada.

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  2. Javier Díaz Guinot dijo:

    Nunca mejor dicho. De estos estoy hasta las narices. Son impresores que sacan los permisos (sólo cuesta 29 € en Catalunya, en otras partes más barato) y ofrecen unos servicios (que pagas tú) a cambio de dejarte tirado/o con un montón de libros que como no los vendas tú vas a perder el poco dinero que te queda. Chupópteros de a buena fe “escritorial”. Pero hay más, estoy harto de ir a mi “librería de cabecera” y pedir un determinado libro y no conseguirlo porque la supuesta editorial no lo envía porque no tiene ¿y dónde están si no le liquidan nada al/la autora?. La última vez, un libro colectivo de poesía escrito por unas mujeres que escriben la mar de bien. El libro se llama “Indignhadas”. Pues bien, no ha habido forma de que la “editorial” lo envíe. y así con todo.

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