Ni siquiera reseñarlo. Andrés Trapiello “Seré duda”

Mientras estaba leyendo este libro, Seré duda, de Andrés Trapiello, me estaba preguntando ya cómo hacer esta reseña. Sobre todo porque había adelantado una opinión que no es la que tengo hoy al terminar el libro.

Habitualmente según voy leyendo tengo más o menos claro el núcleo alrededor del que va a girar el comentario que haga.  En este caso lo que me preguntaba es, no sobre lo que iba a decir de si me parece de calidad literaria o no, sino si sería capaz de expresar con objetividad lo que me produce la lectura del libro.

Es complicado. Y lo es porque este libro calidad literaria tiene. Es decir, que es un ejercicio de memoria con ciertas licencias ficcionales que lo hacen interesante de leer como tal.

Ahora bien; el problema es que no es tal.

A mí la lectura de Trapiello me parece que tiene trampa. Y eso nunca me gusta cuando leo. Es decir y para ser claros, que Trapiello lo que hace es contar su vida, lo que piensa sobre otras personas, poner a caldo a bastantes, opinar sobre actos ajenos, cotillear sobre otros escritores/as y políticos, y ya de paso –esto sin decirlo pero a través de sus actos- expresar misoginia, clasismo, hipocresía ética y un desdén hacia la gente que no pertenece a su círculo que asusta.

A mí me han parecido las memorias de un señorito burgués que ha sabido colocarse muy bien en los círculos literarios, y desde “esa altura moral con que nos contempla” engañar a un pobre gitanillo del Rastro al que encima se permite el lujo de insultar diciendo que es un “descarado”.

Da grima leerle sus salidas a promocionar su libro, todas pagadas, y muchas a cuenta del erario público, da grima leerle contar por ejemplo su asistencia a una charla en la asociación de bibliófilos catalanes insultando a tal asociación, que ya de paso lo digo, le pagó – o eso parece- la estancia.

A mí que Trapiello use sus pasos perdidos para ponerse estupendo no me parece ni bien ni mal; lo que no sé es qué aporta este libro a la Literatura; para entendernos.

Es decir, que si lo que quiere es denunciar comportamientos, debería empezar a mirárselo; pongo un ejemplo: se queja de que quieren traducir el Quijote al latín ( página 281), y se queja de esto quien diez años después con una subvención del ministerio de Incultura acaba de perpetrar el esperpento de “traducirlo al castellano actual”.

Yo no sé, volviendo a lo que decía al principio, qué aporta literariamente este libro; qué tiene de original contar los pensamientos de un niño bien metido a literato, qué aporta de pensamiento, salvo llegar a la conclusión de que hipócritas los hay también entre quienes escriben, qué ofrece literariamente.  Que está bien escrito…sí. Salvo alguna que otra falta de ortografía que si la pongo yo me fusilan  (Página 594: “qué se yo”, en vez de “qué sé yo”, que sería lo correcto).

Hay libros que se venden, concluyo, por el nombre del autor, y que incluso tienen buena reseñas. Eso no quiere decir que merezcan la pena. Este es uno de esos: se venderá, pero no merece ni la reseña, a no ser que se haga como en este caso para avisar a los lectores/as de ello.

 

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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5 respuestas a Ni siquiera reseñarlo. Andrés Trapiello “Seré duda”

  1. Miguel Mora dijo:

    No he leído el libro de Trapiello y me daba miedo hacerlo porque temía encontrarme con lo que cuenta Alena. Celebro la claridad del análisis. Y la agradezco.

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  2. Patricia Lesmes dijo:

    ¿Misoginia en los diarios de Andrés Trapiello? Esto no es verdad ¿Sería tan amable de poner un solo ejemplo?

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  3. alenar dijo:

    Sí, claro que tengo algunos ejemplos, no sólo de misoginia, sino de machismo.
    Le paso algunas frases.

    “Me pareció increíble y me oí gritándole a esa pobre mujer que fuera inmediatamente a levantar a su hijo de la cama, porque nos había dado plantón” ( Página 130).
    “A la madre no quería uno mirarla descaradamente, por consideración al marido, pero es lo que me habría gustado”. ( página 191).
    “Yo le dije esas cosas que se dicen a las muchachas guapas”. ( p 197).
    Página 205-206. Episodio de la señora a la que roban.
    “¿Qué hacía allí aquella fotografía de Marga Gil Roesset compartiendo una pared con la de su propia mujer?” ( página 359. En este caso además desconoce que Marga Gil fue una de las artistas más importantes de inicios del siglo: otra cosa es que se la haya ninguneado precisamente por ser mujer).
    “Y a esa muchacha [turista] ¿qué le dirá el Cid?; estaría mejor en otra parte, cuidando de que su juventud no se le fuera en mirar sepulcros”. ( Página 528).
    “Entre la conferencia y la mujer de negro, ni se duda, y se fue a espiarla a ella. Yo habría hecho lo mismo. Y con un poco de suerte para el policía, estaría casada”. ( Página 566).

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  4. Aún no he leído esta entrega de sus diarios, la decimotercera, al menos de las que tengo, por tanto no sé si coincidirá mi impresión con lo que aportas en la reseña.
    Algunas cuestiones de las que apuntas se vienen gestando de tiempo atrás. Es curioso, por ejemplo, ver la evolución del autor respecto de su situación entre los literatos.
    También es curiosa su evolución política.
    Respecto de lo que apuntas sobre el Quijote, no me extraña que se meta con la traducción al Latín, precisamente porque él la ha vertido al castellano más o menos contemporáneo. He leído su ‘traducción’, y aunque es verdad que para quienes ya habíamos disfrutado con el original de Cervantes (sin trujamán que nos lo hiciera comprensible) pierde algunas cosas, no es menos cierto que su empeño me parece necesario. Después de haber escuchado y leído mucho a favor y en contra de esta iniciativa, me quedo con la argumentación de su prólogo…

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  5. alenar dijo:

    Querido Amando; repintemos las Meninas para que la entiendan los niños.
    No. Lo que sucede es que El Quijote hay que leerlo a la edad en que se pueda uno acercar a él. No desvirtuarlo. Me parece una mera operación monetaria a ver quién saca más dinero, si él o su editorial.
    Y una- o sea yo- no está para escritores chorras.
    No es necesario que nos hagan “comprender” el Quijote abaratándole, malbaratando la creación original, y encima contándonos el cuento de que “lo hacen por nuestro bien” A mí me parece una mera operación de marketing; muy similar en estilo y forma a los excelsos escritos tan intelectuales ellos de Ken Follet.

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