Ida Vitale. ” Léxico de afinidades”. Caricatura del modernismo.

Una a veces sigue leyendo libros que, desde su inicio, le pinta que la cosa no va a ir bien.

Sigue porque ha leído que el autor, la autora tiene prestigio, es considerado, no como best seller quiero decir, sino como verdadero/a autor literario.

Y resulta que avanza a tropezones, con cargo de conciencia de pensar a cada dos pasos que lo que se le está contando no transmite nada, o no consigue interesarle o…

O como en este caso, que lo que está leyendo es una catarata verborreica de palabras acumuladas, en las que, para que la frase adquiera sentido hay que apelar a la buena fe.

Una, o sea yo, está mayor. Y siempre termina por hacer de su capa un sayo y decidir que, como en este caso, el libro es un rollo.

Ida Vitale, en Léxico de afinidades presenta por orden alfabético una serie de términos que, por alguna razón o siente afines a ella o le provocan necesidad de escribir sobre ellos. Alterna los ensayos largos, con las definiciones brevísimas y hasta poemas en los que juega con el idioma.

Esto estaría muy bien si la autora dijera algo que, sin hacer un ejercicio de paciencia para saber dónde está el sujeto de la oración que bifurca, tuviera un sentido.

Porque sí, vale, claro que lo tiene, pero para encontrarlo hay que dedicarse a desbrozar la orfebrería verbal de Ida Vitale. Y en muchísimas ocasiones, el pensamiento final es una completa inanidad, qué quieren que les diga. Es su forma de escribir pura ornamentación, puro barroquismo, puro ajedrezado; lo que le importa parece ser construir frases estéticamente sonoras, llenas de cadencia, ahora bien, lo que vengan a decir le trae al viento. O lo parece.

Leyéndola no he podido por menos de reafirmarme en la idea del daño que hizo a la literatura el Modernismo. Porque esa hiperbolización del sonido, de la palabra por sí misma, seguida por tantos autores y autoras, lleva a estos textos: a juegos verbales sin interés alguno.

Me explicaré: una entiende el juego literario, lo disfruta, en muchos poemas, en muchas prosas. Lo que una no entiende es el paroxismo verbal en textos que pasan por ser breves reflexiones sobre términos. Es decir, que una entendería la recreación poética, la analogía, la doble semántica; lo que no entiende es la frase abalorio, ornamental, sin una coherencia textual, sin una significación como frase. No siempre el extender una idea, el adornarla, el rodearla de circunloquios es significativo literariamente; cuando el Modernismo del que parte este libro para su escritura con una influencia evidente, se lleva al Manierismo aparece algo tan atroz como la caricatura de lo que se quiso decir.

Y eso es este libro; una caricatura del lenguaje,  de sentido inane.

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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