Las cartas de Anne Sexton. La reiteración.

Una a veces leyendo ciertas biografías, diarios y cartas de escritores de –más o menos- una misma generación, tiene la sensación de que en el siglo XX, a partir más o menos de 1939 los psiquiatras se enriquecieron una barbaridad a cuenta de las sucesivas neuras de tales escritores.

Yo no sé qué encontraron; imagino que una “ fe en el otro”, es decir, la necesidad de que alguien a cambio de dinero les diera un nombre técnico a sus desparrames mentales, sus neuras sexuales y su inseguridad evidente.

Qué hartura por dios.

Esto viene a cuento de que estaba- ya no- leyendo las cartas de Anne Sexton.

Vamos a ver si yo me sé explicar; yo no he leído la poesía de esta escritora- añado que después de este libro no la leeré-, pero estas cartas, ¿qué interés tienen?…

Es decir; es cierto que se va leyendo el presunto progreso en la obra de la autora, sus esfuerzos por llegar a ser alguien, sus envíos a revistas, editoriales, la aparición de sus libros. Y eso sí tiene un cierto interés. Literario. Ahora bien, el problema aparece cuando para leer eso, hay que saltarse un cúmulo de desahogos verbales del tipo, “no te enfades, no sé si fulano se enfadó, ya sé que estoy loca, oh perdona mi tono, mi psiquiatra dice”.

El psiquiatra. El eterno sacerdote de toda una generación, parece, que trató a una serie de perdidos seres humanos incapaces de cuidarse solos. El problema es que, esto que puede ser respetabilísimo en lo personal, cuando se publica como cartas, aburre a las ovejas. Y a mí.

Las cartas de Anne Sexton son repetitivas, reiterativas, agobiantes, de un estilo caótico literariamente hablando, llenas de, en el fondo, auto escucharse, auto culparse, auto flagelarse. Y cansan.  A pesar de que pueda ser una buena escritora de poemas. Yo no lo sabré nunca: sus cartas no me inducen a leerla más, sinceramente. Las he dejado en la página doscientos. Yo no soy psiquiatra.

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
Esta entrada fue publicada en Literarismos. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Las cartas de Anne Sexton. La reiteración.

  1. Pero es que -y aprovecho este comentario, para referirme también de algún modo al anterior post- el problema está en que alguien haya editado unas cartas que carecen de ese interés. Dicho de otro modo, que alguien aprovechando el nombre de la autora, pretenda vender (y obtener réditos por tanto) de algo que carece de calidad ‘literaria’.
    Lo mismo me equivoco, pero no me imagino a mí mismo escribiendo una carta a una amiga o amigo midiendo cada palabra, buscando no reiterarme, porque esté pensando en que dentro de X años serán publicadas.
    Ya sé que Baudelaire dejó dicho aquello de ser sublime sin interrupción, pero me temo que era un sueño inalcanzable para un ser humano, por muy poeta o artista que sea, pues uno come, se relaciona, es envidioso y envidiado, etc…
    En resumen, yo no le achacaría el problema a Anne Sexton, sino al criterio de editorial

    Me gusta

Los comentarios están cerrados.