Breve nota sobre Cynthia Ozick.

 

Estoy leyendo a Cynthia Ozick. Su libro Metáfora y memoria.

Y antes de terminar el libro quería trasladar la nota breve que he puesto en Facebook sobre esta mitad de lectura.

Me parece para empezar una mujer muy inteligente. Muy lúcida. Y a la vez de pensamiento muy conservador.

Son notas apresuradas las que escribo, pero no quería dejar de decirlo porque luego la reseña puede sorprender.

Ozick plantea cosas que yo también pienso pero sus conclusiones y las mías no son las mismas.

Es cierto que se confunde Cultura con modas, con entretenimiento y con espectáculo. Al menos para mí. Es también verdad en mi opinión que hay un relativismo cultural que está tan impregnado de corrección oficial por parte de los nuevos gurús culturales que no permite que haya posicionamientos en contra salvo que te arriesgues –lo que a ella y a mí nos la trae al fresco- a ser “excluido” del sistema cultural de hoy.

Es también verdad según mi forma de verlo que no se debería confundir en la cultura lo necesario  de lo tangencial.

Ahora bien; no es verdad en mi forma de verlo que de todo eso se tenga que deducir que la innovación, el experimento, el estar a la vanguardia en la creatividad signifique “romper” con la Cultura. Entre otras cosas porque la Cultura, la verdadera debe ser original, creativa, innovadora. Lleva razón Ozick cuando dice que experimentar creativamente no implica ser bueno creativamente; pero tampoco implica en mi opinión no serlo.

Ozick tiene un gusto implícito- y a veces muy explícito- por “la tradición y los valores” que yo, estando de acuerdo solo en parte- muchas veces no comparto en nada. Hay un pensamiento en ella que a mí me rechina: la tradición marca el camino a seguir. Y no. Yo creo que no es del todo cierto. Sin romper esa tradición no hubiera aparecido en su día Rimbaud, que, mira por donde hoy nos parece “un clásico”. Y por otra parte, ¿a qué tradición se refiere Ozick, a la griega, a la victoriana?… porque hoy Virginia Woolf también es “tradición”, y Strachey,  y las vanguardias rusas son hoy tradición.

Por poner algún ejemplo.

Que cada época quiere romper con sus padres culturales es normal. Y que la nuestra está relativizando-para mí- en exceso y peligrosamente lo que es Cultura, también me lo parece. Creo que al final Cultura es lo que permanece de cada época, pero no porque se adapte a ella sino porque en ella ha encontrado un sitio para perdurar. El ejemplo que pone de la sociedad de artes norteamericana es un ejemplo de lo que no es cultura: por mucho que a ella le agrade ese rimbombante estilo de considerarse a sí mismos y la cultura, si no fuera porque ella-Ozick- nos da pelos y señales de tan singular panda de carcas, poca gente sabría de su existencia; y si supiera sería para reírse un rato.

Ese exceso de conservadurismo, de tono “moral” de Ozick, de regañina acerca de los valores estéticos me la aleja bastante de mi forma de acercarme a la cultura. Reconociendo su inteligencia y también su lucidez en muchas de las cosas que dice.

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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