Las F( r ) icciones de Pedro Valverde.

 

Conocí a Pedro Valverde en la presentación de una amiga común, Maite Nuñez.

Charlamos un rato, coincidimos en forma de apreciar la literatura y quedamos en mantener el contacto por redes. Al cabo del tiempo  nos enviamos nuestros respectivos libros, pero hasta ahora no me había puesto yo con el suyo.

Hace unos días, charlando con él, me comentaba que –según su propio criterio- el libro era un poco precipitado, que hoy le hubiera dado alguna “vuelta más”. Y yo le respondía que, a media lectura me parecía que tenían bastantes cosas buenas y alguna pega que ponerlos.

Estos cuentos que él titula F( r) icciones ( Ediciones Bohodón),  son un conjunto  de relatos que tocan el tema de lo parapsicológico, lo paranormal o lo insólito lindante con la irrealidad.  De cómo se inscribe lo sobrenatural en una vida corriente. Son cuentos que narran retornos de la muerte, coexistencias paralelas en el tiempo, vidas artificiales que nos parecen reales.

Lo mejor de estos relatos es la vuelta de tuerca que siempre aparece en ellos. La capacidad del autor para envolver  su relato de modo que la última realidad sólo se nos desvele al final. La técnica de ir envolviendo a través del lenguaje – en exceso a mi modo de ver digresivo- la acción que se desarrolla en ellos.

Son cuentos que retoman algunos “mitos “de lo oculto para reformarlos, por ejemplo la leyenda urbana de “la chica de la curva”, en el relato Confusión, uno de los mejores y con un final absolutamente inesperado, o la teoría de los juguetes que toman vida, que me recordó mucho un capítulo de la serie de Ibáñez Serrador –no recuerdo el título- en el que los protagonistas son los habitantes de una casa de muñecas, en La batalla de los tiempos. También aparece el tema del tiempo circular, en La Jaula, que sin embargo a mí me parece uno de los más endebles narrativamente; creo que está poco elaborado, que la estructura del relato no queda clara y el lector se puede perder en lo accesorio.

Los diferentes aspectos que toca Caramés, los temas, atraen. Son puntos de vista intrigantes, que nos hacen repensar sobre casualidades y causalidades, y en esas “fricciones” que aquí a través de la ficción, a veces nos asaltan a todos de una u otra manera. Y en este aspecto a mí me parece un libro muy estimable.

Y es verdad que tengo, como le decía a él, alguna “pega” que ponerlos. Principalmente el lenguaje. Entiendo que para envolver lo que se cuenta es necesario llevar al lector hacia una cierta ambigüedad hasta poder acercarse al objeto de la narración, pero a la vez ese mismo lenguaje en el autor abunda en tal exceso de detallismo, de adjetivación, de descripción exhaustiva que al lector le obstruye completamente la capacidad de imaginar. Por otro lado en los cuentos en los que esto es más evidente se abusa de frases tópico, es decir, de frases que son un tópico literario, como si al sustantivo no le pudiera “casar” otro adjetivo más que el previsible; el café “era antiguo”, la selva es “espesa y tupida”, las olas son “masas plomizas”.  Yo creo que varios de los cuentos aquí publicados hubieran merecido menos precipitación como me decía el propio autor, más cuidado expresivo, más re-escritura.

Y lo creo porque a pesar de esas “pegas” se advierte en este conjunto de relatos a alguien que quiere encontrar su propio estilo, que le interesan temas distintos al “sota, caballo y rey” de muchos de nuestros cuentistas, que es posible que se le noten usos fáciles del idioma pero que a la vez tiene algo que decir diferente a lo ya trillado.

Y por eso, con pegas y todo, me gustaría recomendar su lectura, y también espero con interés nuevos libros suyos; sin prisa por publicarlos, decantados y cuando llegue el momento para ello.

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
Esta entrada fue publicada en Literarismos. Guarda el enlace permanente.