Coetzee : ” Las manos de los maestros”.

Acabo de terminar el primer volumen de ensayos recogidos con el título Las manos de los maestros, de J.M. Coetzee, publicado por Random House, con traducciones de Pedro Tena, Eduardo Hojman y Javier Calvo.

Merecería la pena una lectura lenta y sobre atenta porque bajo los títulos de cada ensayo acerca de diferentes escritores en su mayoría sudafricanos analiza una buena parte de problemas muy actuales, como son la transculturalidad, la integración o no en una cultura que no es propia pero que termina asimilándose y los problemas a veces graves- tanto culturales como personales- a los que lleva el sentimiento de no pertenencia a una clase, a una cultura, o a un sistema determinado.

Coetzee escribe sobre distintos escritores, preludiando a todo ello su primer ensayo, la conferencia titulada  “qué es un clásico”.

Es un ensayo muy curioso, al menos para mí que venía de leer una definición de lo mismo por parte de Ozick que me dejó desamparada ante la cicatería de la escritora; Coetzee sin embargo no es un moralista, se interroga por las distintas manifestaciones en el arte de lo  que se ha dicho o se ha reconocido como clásico y pone el ejemplo de Bach. Y a la vez expresa que siendo Bach un clásico lo es porque sigue de actualidad; es decir, porque permanece. Pero no permanece por sus atributos “trascendentes” moralmente como suponía Ozick, relegando a la miseria a obras clásicas nada “morales”, sino porque tiene vigencia hoy, porque-por así decir- sigue pareciendo “nuevo”. Dice concretamente en este ensayo: “ Me atrevería a sugerir que el clásico en música es aquel que emerge inerme del proceso de ser puesto a prueba día tras día”.

Los artículos sobre escritores/a sudafricanos plantean el cómo se han enfrentado estos al hecho del colonialismo, a la integración, o de si han elegido –por así decir- transterrarse de influencias externas. Pone el ejemplo de Doris Lessing- la única escritora que aparece en los ensayos- y además de analizar su obra genéricamente, nos relata el conflicto que en este caso fue más íntimo que público entre escribir para ser altavoz de una sociedad conflictiva o hacerlo dejando fluir la literatura sin adherencias. Dice Coetzee que Lessing nunca resolvió tal contradicción.  La enfrenta en otro artículo con la posición de un contemporáneo el poeta australiano Les Murray,  que eligió ser portavoz de lo claramente “indígena” y sin embargo a Coetzee no parece convencerle; por decirlo en lenguaje actual, le parece lo que hoy llamaríamos “postureo.

Otros escritores que aparecen en el volumen son Walt Whitman, del que desmitifica su mito, Arthur Miller, Faulkner o  Philip Roth.

Coetzee aparte de analizar y expresar sus propias ideas sobre estos escritores, nos da también una visión propia de la escritura; una visión que parece decirnos que escribir es estar sujeto a contradicciones, y que quizá es en ella donde encontramos lo mejor de la literatura; rechaza siempre lo maniqueo, lo no matizable, apunta siempre que  cuando el escritor está en esa contradicción  es donde se puede ver lo mejor de su tarea,  independientemente de que la resuelva- Lessing no lo hace en sus novelas al decir de Coetzee y por eso para él son de menor calidad porque no se enfrentan al problema de para quién escribe ( es decir: la autora no tiene claro si debe ser altavoz o escribir lo que le parezca y eso se nota).

Después de lo que llevo expresado es obvio que les recomiendo el libro.

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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