Lo natural y lo prosaico en la literatura.

Este escrito viene a cuento de una mínima reflexión que hice en Facebook diciendo si no recuerdo mal que estaba pensando “En el cáncer que supone para la literatura confundir lo prosaico con lo natural.”

Dos muy generosas lectoras me sugirieron que escribiera algo más elaborado sobre el tema.

La verdad es que más que elaborar lo que quería es aclarar la cosa un poco. Yo creo que casi todos diferenciamos en el lenguaje común cuando decimos de alguien que es muy natural y cuando decimos que es muy prosaico. Para entendernos la naturalidad en literatura sería la sencillez de expresión aunque ésta se elabore. Lo prosaico sería la expresión sin pulir de lo que expresamos.

La literatura tiene un problema, o más bien nosotros tenemos un problema con ella cuando por querer escribir con sencillez nos vamos al prosaísmo. Porque es cierto que en ocasiones conseguiremos “dar testimonio” – por ejemplo del hablar popular- pero si no elegimos qué testimonio del habla popular trasladamos, quizá estemos perdiendo riqueza expresiva. Por poner un ejemplo.

La literatura de la sencillez cuesta mucho más que la prosaica. La prosaica traslada palabras al papel, la sencilla elabora ese prosaísmo sin perder sinceridad.

Por eso decía que es un cáncer. Porque no elabora; se vierte. No pule; se vomita- en el sentido de expelerse directamente sin pensar en escribir lo mismo de otra manera-.

Y no me estoy refiriendo a ningún tipo de censura, sino al revés; la ristra de  tacos que en algún texto de El Quijote resuenan, o en los del Arcipreste, no son prosaicos; lo que es prosaico es elegirlos sin venir a cuento en el texto que escribimos, por poner un ejemplo.

Quienes escribimos deberíamos- y me incluyo- elegir qué queremos decir  pero también cómo queremos decirlo. Porque para ser sinceros, directos, no hace falta ser escritores; basta decir las cosas a bote pronto. Pero eso no es literatura, es desahogo.

Aquí lo dejo. Si alguien quiere aportar, es bienvenido.

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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Una respuesta a Lo natural y lo prosaico en la literatura.

  1. Completamente de acuerdo. Más que aportar, subrayo. Alguien apuntó que escribir es, más bien, tachar. O sea, trabajar.

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