De lo que podría ser la Realidad si fuera distinta. Felipe R.Navarro: “Hombres felices”.

Querría escribir esta reseña nada más haber terminado el libro porque creo que si lo reposo va a ser escrita con más distancia, y, en este caso, no me apetece hacer un escrito separado de la primera impresión.

Hombres felices de Felipe R Navarro, editado por Páginas de Espuma es un magnífico libro de relatos.

Son dieciocho cuentos los que nos trae el autor. Lo primero que me gustaría destacar es la originalidad en el modo, la forma de contar. Lo segundo la sensación de estar delante de una narrativa diferente. Vale que Hombres felices en el fondo lo que nos cuenta son las diversas formas de encajar- o no encajar- la derrota; el asunto que aquí importa es a través de qué elementos se nos relata. Y en este caso el elemento principal es el propio lenguaje.  La meta literaturización de los hechos para contar otra realidad. Por ejemplo en el último relato, hacia dónde abre esta ventana; cosa más tonta el argumento: dos amigos hablan después de que uno de ellos ha venido a limpiar los cristales de la casa al otro; bien, pues sobre esa anécdota nimia Navarro monta un andamiaje verbal de tal naturaleza con el “cristal”, la ventana, y “la vida fuera” que crea una arquitectura de la huida hacia la libertad.

Todo es así en estos relatos: hay un breve suceso; y es el desencadenante de una búsqueda interior del personaje, búsqueda que se desarrolla mediante la acumulación lingüística. Es decir, significando sentidos diferentes de los habituales en una realidad común. Por ejemplo en Tarde de circo; meramente se nos relata una “función casera” de unos críos delante del abuelo; y sin embargo se nos está narrando cómo el olvido – el Alzheimer o la demencia- puede destruir el andamiaje de una vida entera. Por ejemplo en Notas para un debate sobre la arquitectura de interiores; alguien recoge a un amigo en el aeropuerto y lo lleva a su casa; la construcción metafórica de la arquitectura de la amistad a través de muebles, objetos reconocibles, posturas, gestos en común, sonrisas a la vez, llevan a lo que realmente significa el relato.

No voy a olvidarme de dos cuentos que subjetivamente me han parecido extraordinarios: la metaliteratura de  La modificación sustancial de las condiciones de trabajo, en el que el autor juega con los lectores acerca de lo que está contando, convirtiendo al propio cuento en  sujeto narrativo y preguntando a sus lectores por los propios hechos –ficciones- del relato me ha parecido una muestra de juego lúdico, ironía, exceso verbal jubiloso como para levantarse y aplaudir de pie.

Y por supuesto, Amarillo Limón. Este cuento es muy curioso: es un relato que se podría decir realista, hasta naturalista si se quiere: un padre y su hijo juegan al fútbol en un solar, aparece un chaval con su abuelo y los dos críos terminan jugando entre ellos. Bien; el cuento es casi puro Aldecoa, la descripción de objetos, la luminosidad polvorienta del paisaje, el calor, todo parece mostrar un ambiente de silencio y ruina. Lo curioso es que, siendo esto así, si se lee despacio, lento, y repasando, hay leves matices que desmienten lo que se ha leído. Navarro juega con nosotros otra vez; ¿ son los desconocidos reales, o son la transposición de una imagen que tiene en realidad el narrador de la historia, lo que quisiera que fuera esa historia?…

He puesto el foco en varios cuentos, por señalizar lo que estaba explicando, pero quedan muchos otros de igual calidad, por ejemplo , un modelo”, o “ Argos”, por citar cuentos muy breves en los que el relato se condensa de tal modo que el lector recibe en cada párrafo una catarata de significados.

Esto que llevo dicho dará una ligera idea de ante qué literatura estamos; pero además habría que hablar de la calidad de significar de Navarro, el muestrario semántico que utiliza para desdoblar, matizar, siluetear y bifurcar lo que relata tensa la realidad hasta trasponerla y hacerla otra.

Todo lo que llevo dicho viene a afirmar la idea que tengo  al acabar el libro: la idea de un estilo propio, diferente, personal, original, no impostado, fuera desde luego de referencias a las que asirse para calificarlo. Es decir, que estamos delante de un magnífico Escritor.

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
Esta entrada fue publicada en Literarismos. Guarda el enlace permanente.