La novela como evasión. “Mujer bajando una escalera” de Bernhard Schlink.

En estos últimos días que no están siendo buenos para mi salud me cuesta elegir libros para leer.

Verán, no puedo meterme con un libro que me exija estar atenta en exceso y un esfuerzo de profundidad. Me cuesta bastante –por el dolor- concentrarme, así que anduve mirando ayer entre los libros- la torre de libros en cola de lectura- y busqué algo que fuera corto, que aparentara ligereza y que me entretuviera.

Y lo encontré porque Mujer bajando una escalera, de Bernhard Schlink, editada por Anagrama, es eso justamente.

Es una novelita policiaca- ahora para quedar de progres lo llaman “novela negra” pero es la típica novela de intriga de toda la vida de dios, con cierto aire de intimismo; muy Henry James en Los Embajadores, por ejemplo-  con cierta dosis de psicología que sin embargo no va más allá de contar una historia y una intriga, sin alardes técnicos, ni altos vuelos, ni pretensiones de más.

Basa la intriga en la relación de tres personas- dos hombres y una mujer- con un cuadro y cómo éste afecta sus vidas. Incide en las relaciones obsesivas, en el tema del chantaje emocional, y en un cierto escepticismo casi estoico de sus personajes.

No hay frases magníficas, ni momentos cumbre, ni nada similar; se limita a narrar una historia y lo hace de forma que al lector le interesa lo que sucede.

Si desean pasar un par de tardes amenas, léanla. Desatasca un poco de tanta novela profunda que nos debería dejar con los ojos como platos…y hace olvidar – al menos a mí- el dolor de muelas.

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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2 respuestas a La novela como evasión. “Mujer bajando una escalera” de Bernhard Schlink.

  1. Sí, también las aspirinas necesitan su espacio en el botiquín.

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  2. Lo que dices de esta novela, me trae a la mente “La chica del tren”, esperaba los golpes de escena que no llegron “a golpes”, apenas nudillos a la puerta. Qué te sientas mejor para que me sigas contando tus lecturas, las que me acompañan y me enseñan.

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