Recordar los mitos. Cartarescu: “El ojo castaño de nuestro amor”.

De Mircea Cartarescu he leído las narraciones que sacó Impedimenta hace tiempo con el título general de Nostalgia, que me parecieron extraordinarias. Ahora en la misma editorial leo “El ojo castaño de nuestro amor”, una serie de relatos autobiográficos con algunos ensayos sobre literatura.

Es decir, al Cartarescu íntimo.

A mí me parece que en ellos el autor nos reviste un mundo personal de un particular aura mágica, de mitos personales, de sensaciones elevadas a categoría- la historia de su primer pantalón vaquero, por ejemplo- que, no sólo nos cuentan el mundo en el que vivió, un país bastante gris, una sociedad bastante opaca, sino que son como un espejo narrativo. Quiero decir: que mientras nos explica su ciudad, por ejemplo, los lugares a los que iba, nos está mitificando el recuerdo. Por ejemplo, Bucarest, o por ejemplo en su relato sobre la isla cubierta por las aguas; que existió de verdad pero que se eleva a categoría, como Itaca o ejemplos similares.

Cartarescu nunca es prosaico; en sus escritos siempre hay un realismo mágico evidente, elementos oníricos, testimonios de padres a hijos, historias que le  contaron…

Crea un mundo particular partiendo del anecdótico y lo eleva a categoría de símbolo; el relato que da título al volumen es buen ejemplo de ello; también de lo que para él es realmente importante: el amor, la infancia, la Madre.

Y también lo que permanece; las palabras, las historias, las narraciones que rescatan del olvido; el ejemplo más claro  es el relato La chica del borde de la vida, originalísima forma de permanencia en la memoria, y por supuesto el muy escéptico  forever Young.

Me ha parecido un libro interesante y muy sugestivo, lleno de poesía, de ternura y de buen humor que, a veces, tanta falta nos hace.

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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Una respuesta a Recordar los mitos. Cartarescu: “El ojo castaño de nuestro amor”.

  1. Cada día estoy más harto de lo evidente, de lo obvio, de lo que la ‘mirada enunciativa’ descubre sin apenas esfuerzo. Por eso se agradecen lecturas como ésta que recomiendas hoy.

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