Historias morigeradas. Kirsten Thorup. “La Pequeña Jona”

Ayer noche terminé de leer  de Kirsten Thorup, La pequeña Jona. Cuando tardo más de una semana con un libro de 300 páginas es que algo no funciona bien.

Me explico. Yo leo muy rápido. Si un libro me interesa, me atrapa de verdad, leo más de cien páginas al día. No es una estadística aposta; es que me sucede. Stoner lo leí en dos tardes por ejemplo. El libro de Patricio Pron que reseñé aquí, tardé cuatro días porque andaba en mitad del dolor de muelas.

Lo malo es cuando empiezo un libro y me pasa lo de pensar “no está mal del todo” pero me atasco a la mitad. Entonces pueden pasar dos cosas: que lo deje definitivamente después de otro intento en el que tampoco avance nada, o como con este, que tarde más de quince días porque, sin desagradarme del todo al principio, cuando me pongo a seguir me aburro.

Este libro relata la historia de Jona en un pueblecito de Dinamarca desde mediada la II Guerra Mundial hasta su entrada en la adolescencia ( su primer baile).

Es una infancia rural. De una familia sin recursos apenas y que vive prácticamente de la caridad oficial. Relata desde la postura de una persona mayor que se recuerda. Es un libro realista al máximo, costumbrista, e íntimo. En el sentido de que fuera del núcleo familiar no existen referencias apenas al mundo  “exterior”. Nos plantea lo que de siempre se ha llamado en novela tradicional “ el aprendizaje de vida” de un crío.

Nos relata sus amistades, la relación con sus padres y sus hermanos, los amigos que va haciendo en el instituto, algún episodio de homosexualidad de forma muy elusiva, es decir pasando de puntillas sobre él – el hermano y el cura de la iglesia- y poco más.

A mí no me ha parecido un buen libro; me explico; creo que para estar escrito en 1977 aunque a España es ahora cuando nos llega, es un libro que narra una realidad de una forma absolutamente decimonónica, al estilo tradicional; conservadurista literariamente, los personajes me parecen planos, sin vida propia, como si la vida que llevan no les afectara, como si estuvieran destinados desde el inicio hasta el final en sus acciones; salvo el hermano que se termina marchando de la opresión que se nos narra en la novela y encima se le juzga: “ indigno comportamiento”. O los juicios de valor hacia amigas de la protagonista que lo único que hacen es ser mucho más libres que ella.

Por otra parte, en las novelas no es necesario que pase nada para que sean grandes novelas; pero en esta es que, además no pasar gran cosa, lo que no sucede y lo que sucede está contado de manera que aburre.

¿Cómo son de verdad los personajes en esta novela?.. Siempre los vemos actuar desde la visión de la autora, que no para de juzgarlos, opinar sobre ellos, darnos ya categorías morales…el  hermano “no tenía tiempo para cuidar de mi”, una de sus amigas “era una chiflada”, simplemente porque no lleva un estilo de vida “decente” según ella, su madre “cambiaba de tema con la facilidad con que se aprieta un botón”, pero “tenía mucho pundonor y era muy cumplidora”…

Una, yo, tiene la sensación de que o bien la niña, la pequeña Jona, o bien la autora, nos ha escrito una novela sobre nada, pacata y en la que no interesa nada lo que sucede.

Absolutamente prescindible.

 

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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