Promesas de Arena. Laura Garzón.

El lunes 17 Laura Garzón presentó junto con Carmen Peire mi novela,  El Retrato de Irene, en la librería Alberti.

Con esta frase señalo ya de entrada que Laura Garzón y yo tenemos una relación cordial y amistosa, además le gustó mi novela e hizo reseña de ella en su blog. Lo digo para que quede todo clarito desde el principio, y quien tenga que rasgarse las vestiduras, lanzar jeremiadas porque comento favorablemente el libro que me ha agradado de una persona que es amistosa conmigo y  con quien he tomado copas, se las rasgue, se enfade, se tire de los pelos y me retire el saludo para los restos.

Allá los idiotas con sus círculos, y allá los idiotas que los ocultan.

He leído Promesas de Arena.

En mi criterio y se lo dije a Laura personalmente, es una novela romántica que usa un trasfondo histórico: el conflicto israelí-palestino en la Franja. También le dije, y me dijo que “ya lo sabía”, que no es el tipo de novela que yo suelo leer. Y a medias de la novela le dije que me estaba agradando, y es cierto.

La historia que relata, además de relatar la pérdida de ingenuidad de una cooperante de ONG en el territorio, su sucesiva caída de vendas ante lo que allí se cuece, narra la historia de amor de la protagonista, Lucía, con un oscuro personaje que está en todos los negocios sucios que allí se manejan.

Me parece que la novela plasma muy bien la inocencia de Lucia, los caracteres de los otros personajes; están muy bien dibujados, a menudo sin necesidad de describirlos sino mediante sus acciones, a su vez está muy bien reflejada la sucesiva pérdida de ingenuidad de la protagonista y también costumbres de la zona, contrastes entre su occidentalismo y lo que allí vive, hasta su final decepción. También me agrada la metáfora del título de la novela; en ella encontrarán ustedes la razón de él.

El lenguaje es claro  y directo en los diálogos; yo encuentro sin embargo en las descripciones un exceso de romanticismo, de ensoñación, de lirismo, quizá porque el personaje es así, pero ahí sí me hubiera gustado más contención expresiva.

Creo que es una novela muy accesible, escrita para un público normal y corriente, sin pretensiones de pedantería, no pretende ser salvo lo que es; una novela que se lee con agrado y que a mí me ha hecho llegar hasta el final para saber cómo terminaba la historia. Otras, con más pujos de intelectualismo no lo consiguen.

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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