Jesús Marchamalo: en la intimidad del salón. “Los reinos de papel”

Ayer por la noche me salté el orden más o menos desordenado que llevo en la lectura de libros.  Quiero decir; dentro del desorden que soy con todo, intento  seguir un mínimo de sistema a la hora de leer: por una vez me van a permitir que el sistema me lo calle, porque es absolutamente particular y no viene al caso.

Pero ayer me lo salté. Estoy leyendo por orden La Eternidad de un día. Clásicos del periodismo literario alemán y  El instante de peligro , este de Miguel Ángel Hernández. Adelanto que el primero me está interesando mucho y que el segundo me está- de momento- decepcionando bastante.

El caso es que compré hace unos días en la Librería Rafael Alberti, el último libro de Jesús Marchamalo,  Los reinos de papel. Bibliotecas de escritores, en editorial Siruela, y me apetecía leerlo ya.

Dice la contrasolapa que es “un recorrido por la biblioteca personal de veinte autores”, y es cierto. Por cierto, tirón de orejas: ¿por qué de veinte autores, solo hay cuatro “autoras”?… Será que en España no hay mujeres que escriben y sus bibliotecas tendrán; digo yo…

El libro a mí me ha divertido en el buen sentido de la palabra divertir: es decir, me lo he pasado muy bien leyendo, me he sonreído con algunas anécdotas y me he enterado de a quién lee o cómo lee y dónde veinte personas que en algunos casos yo también leo.

Marchamalo en cada capitulo dedicado a uno/a de ellos recrea una estampa. Situa al lector/a, le adentra en la casa del retratado, le hace pasear por salones, cocinas, terrazas o saledizos, le deja fisgar con él la intimidad lectora de quien se trate.

Lo hace como si en un café, sentados lector y autor nos contara “ he estado en casa de…viendo sus libros…”, es decir, en un tono intimista y sencillo, con un lenguaje común, sin adornos y a la vez con una cierta “lírica de la ternura o de la ironía”, que a mí me acerca al libro.

Unos me han interesado más que otros, naturalmente, quizá también por afinidad con el autor – lo leo- o por los libros que tiene o recuerda. Lo que me ha llamado mucho la atención son los objetos.

Me explico: Marchamalo no sólo nos cuenta los libros, sino los objetos que hay en las casas de los entrevistados. Y aquí es curioso cómo según la edad del retratado son los objetos que conserva. En algún caso de escritora muy actual me ha parecido evidente; me ha dejado también un poco melancólica, válgame a mí la ironía: cuanto mayor eres más objetos “anticuados” conservas…Me ha hecho pensar en la cultura de la imagen, y en el abandono de la cultura “antigua”.  También me ha parecido curiosa la sensación de que el autor en ciertas casas, en ciertas bibliotecas, detiene morosamente la atención y en otras muy sutilmente deja al lector la impresión de que no es necesaria tanta lentitud en la mirada.

El libro es , según el propio Marchamalo, la recuperación  de un proyecto que se fue publicando en su origen en ABC, Bibliotecas de autor, y que ha devenido en este, después de la publicación en 2011 de su Donde se guardan los libros, también en Siruela. Proyecto ahora impulsado por la Fundación Miguel Delibes.

Yo me lo he pasado muy bien con él; para la gente que nos gusta saber sobre escritores/as, es un libro que nos encantará, y para el lector/a que le agrade la buena literatura es una  forma de acercarse a quienes conocen solo por sus libros.

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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