Un fallido intento de rehabilitación: “Victoria Kent y Louise Crane en Nueva York”

Carmen de la Guardia publica en editorial Silex Victoria Kent y Louise Crane en Nueva York. Un exilio compartido.

Louise Crane fue una activista de los derechos humanos, multimillonaria y culta que  organizó y creó multitud de asociaciones en los EEUU a favor de derechos sociales, y fue muy amiga de Victoria Kent, la exdirectora de prisiones en España, exiliada a raíz de la Guerra civil española.

Coincidieron en vidas y en intereses y vivieron en pareja durante años, dedicándose a lo que se podría llamar filantropía, ayudando a emigrados, a artistas y al desarrollo inter cultural entre España y los EEUU.

Dicho esto, el libro aparece con una contra solapa que no es del todo cierta, pues plantea que lo que cuenta es la red de afectos entretejida entre mujeres de modo que como un canal de comunicación se iba consolidando una fuerza cultural entre distintos sectores de la sociedad.

Para empezar, el libro lo que cuenta fundamentalmente es las vidas de ambas, su relación con las organizaciones culturales patrocinadas por la CIA, y su visión de mujeres con muchísimo dinero que podían financiar sus proyectos. Y está bien que se cuente, pero es bastante aburrido en bastantes capítulos. Porque en muchos de ellos asistimos a una serie de nombres, fechas, ristras de organizaciones, boletines y demás, que no sitúan salvo a las dos protagonistas en el foco de atención; parecería que en EEUU no existía más que esa fuente de cultura. No sé si me explico.

Nadie le quita a ninguna de las dos el mérito de querer unir a gentes del exilio con los exilados interiores, solo que aparece el sesgo de a quién se dirigían y desde dónde. Y ciertamente leer que a ambas les parecía divino de la muerte que la CIA promocionase sus organizaciones, les diera dinero, becara a conferenciantes, etc, pues como que da- a mí- un poco bastante de grima.

Aparte de eso, yo he echado de menos una visión más abarcadora: más global, solamente en los dos últimos capítulos se habla efectivamente de esa especie de red solidaria entre mujeres, y sorprende un poco que se mencionen los diarios de Rosa Chacel para ejemplificar, cuando si se leen sus diarios,  Rosa Chacel se vio a menudo postergada y abandonada por sus amigos: tantos interiores como exteriores y lo que reflejan es un profundo desaliento.

El libro tiene un pequeño archivo fotográfico al final, interesante pero de poca calidad impresora. Quiero decir que las fotografías no se ven con nitidez.

La bibliografía que aparece al final, sin embargo es bastante interesante.

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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