La mirada de Pedro Ugarte. “Nuestra historia”.

Pedro Ugarte publica en Páginas de Espuma Nuestra Historia.

Una colección de relatos sobrios, de anécdota mínima y a mi entender de corte realista.

Todos ellos  tienen una temática común: el miedo a cambiar o alterar la realidad cotidiana.  El temor se delata no solo en lo que hacen o dejan de hacer los personajes sino en el ambiente, en la atmósfera creada por Ugarte; el miedo al cambio, el deseo de costumbre. Por ejemplo en “Días de mala suerte”, el miedo lo desencadena una situación en teoría positiva, en Verónica y los dones el temor es la consecuencia del atrevimiento del protagonista ante una situación que le agobia: “Las cosas no pueden ir siempre bien. Los seres humanos no estamos preparados para eso. Cuando ocurre, todo se vuelve un tanto incómodo”, dice el narrador de la historia.

Esa impresión, es constante en cada cuento. Ugarte nos presenta a personas normales y corrientes, a las que les suceden cosas vulgares y habituales en general, y que nunca o casi nunca responden salvo con la indecisión.

Son temas habituales, algunos con una leve ironía, como en La muerte del servicio, en la que varios amigos se reúnen en una vieja casa a la que iban cuando eran jóvenes.  La sensación de decrepitud, de abandono del lugar, de ruina en la que éste está convertido, se asocia a la reacción de los personajes, que, o bien pasan frente a la realidad como si no quisieran verla, o bien van dando “señales” al lector de esta ruina y que sin embargo sólo se solidifica en toda su crudeza cuando se habla de la vieja sirvienta que les cuidaba cuando eran jóvenes e iban allí. Es decir, Ugarte nos plantea los “datos” de las diferentes situaciones pero sus personajes no parecen ser conscientes de ellas aunque sí los lectores.

Hay mediante este estilo un distanciamiento objetivo del lector. Lo que sucede es indiferente a cómo pueda recibirlo quien lee. Simplemente se constata una situación, un ambiente, un paisaje, en el que seres indecisos se mueven sin  querer o a pesar suyo; por ejemplo en Para no ser cobarde, o en Opiniones sobre la felicidad.

En tres cuentos sin embargo, se rompe esta dinámica, en uno de ellos al final, y mediante el engaño, Mi amigo Böhm-Bawerk, uno de los mejores a mi modo de ver, de una final cerrado y concreto. El segundo es El hombre del cartapacio: un relato sumamente irónico y no exento de ternura, con un estilo más vivo en su desarrollo, y que satiriza al burócrata. Y el tercero Voy a hacer una llamada, en el que el personaje narrador parece aceptar las consecuencias de sus decisiones aunque sea demasiado tarde para ello.

En mi opinión subjetiva Ugarte tiene, en general, un estilo propio de las “escenas”: cuenta una historia acercando la cámara y nos deja mirar. Cuenta un trozo de vidas de gentes que luego siguen su camino sin que nos sea dado saber qué les sucede. A esto  se añade una general propensión a dejar “argumentos” en el aire; a menudo se nos plantea un relato en el que parece haber una trama inicial hasta que el lector descubre que eso no es lo importante del relato. Es un estilo propio- y Ugarte tiene voz propia, eso es evidente- y a la vez subjetivamente- al menos yo- siente que hay demasiados cabos sueltos en algunos escritos, por ejemplo en Opiniones sobre la felicidad, a mi modo de ver uno de los más endebles y en el que los personajes me parecen arquetipos, no seres reales, o en Vida de mi padre, en el que un suceso infantil parece en realidad marcar la vida de quien lo relata, que además nos relata su vida, pero no la de su padre, es decir, que hay una traslación de la atención lectora sin que se acierte a discernir qué ha querido narrar realmente.

Desde mi punto de vista este libro es un libro correcto, sugerente en varios relatos que he citado, excesivamente distante en estilo y lenguaje, testificador de lo que sucede, que tiene aciertos como dije, y a la vez tiene ambigüedades en su desarrollo formal que a mí me alejan de varios de sus cuentos. Con todo ello merece la pena acercarse al particular modo de mirar del autor.

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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