Los géneros, las discusiones, el “público”.

Llevo como quince días leyendo tanto artículos como reflexiones en redes y en web y en medios, unos oficiales y otros no, sobre la enésima discusión, esta vez bifurcada, acerca de lo que pueda ser poesía y acerca de lo que pueda ser novela.

Y me causa una enorme sensación de agotamiento cuando en el fondo de todo el asunto de las dos discusiones lo que leo es una defensa de los “míos” y un ataque a “los otros”.  Cada una de esas reflexiones, algunas muy sesudas me intentan convencer de qué es una cosa y otra; dan ganas, por hacer una broma, de decir lo de Bécquer: “Poesía eres tú”. Pero no se trata de eso. Yo creo que se trata primero de no equivocar al personal y segundo de relativismo. Creo que hoy a cualquier cosa se le llama Poesía y a cualquier artefacto sin sentido se le llama novela.

Creo que además el asunto se ha ido de las manos cuando consideramos poesía a cualquier forma escrita en vertical solamente porque tiene muchos seguidores o vende mucho. Y creo que a la novela se la relativiza en el momento en el que bajo la llamada de la inter relación entre géneros se categoriza a escritos diferentes, sí, distintos también, pero que no son una novela.

Nos ponemos todos estupendos arrimando el ascua a nuestro propio grupo de elegidos para auto denominarnos poetas o novelistas, pero luego no sabemos ninguno definir que es un poema y qué es una novela.

Lo curioso, se lo decía a un amigo en redes, es que, en los dos casos, se alude a que el público debe “participar” del “hecho poético o narrativo”, que hay que llegar a ese “público”.

El público más joven, sigue a youtuber e invade la feria del libro para que le firmen sus artefactos creativos, pero no tiene ni repajolera idea de quién fue Vicente Aleixandre, o Gamoneda, y el público común, el ciudadano normalito lee a Pérez Reverte o similares porque “me entretiene muchísimo”. A ese público, a esos dos públicos, si  dan un recital aquellos  quienes hoy defienden que la poesía debe estar “en la calle”, probablemente le parezcan los asumidos poetas una panda de memos. Y no es una crítica, es un dato: piensen en su vecina del tercero, sí, la señora que compra a Reverte, o a Zafón, escuchando un recital “tipo”.  Me refiero entonces a que cuando leo que hay que llegar al público siempre pienso que “sólo se quiere llegar a un tipo de público que NOS entienda”, pero nunca a aquel que en poesía lee por ejemplo  La “antología de las mil mejores poesías en lengua castellana”.  Piensen en la señora que conocen del consultorio médico; igual la ven leyendo a Rosa Montero, pero no creo que se acerque a una novela que vaya más allá de pasar un buen rato, entretenerse, divertirse o conmoverse.

Con todo esto quiero decir dos cosas: no sé a quién quieren llegar los que discuten qué es poesía y qué es novela; y dos, estas discusiones me parecen charlas también para “elegidos”. El “público”, la gente corriente, no piensa si el “poeta” o el “novelista” ha creado “una obra distinta, original y novedosa”, piensa si “le gusta” o si le parece un coñazo.

Por otro lado, mientras la crítica literaria en España siga en manos de críticos que critican leyendo el dossier de prensa que envía la editorial y dependa de los malhadados círculos, sin poder decir libremente por qué un libro, del género que sea, nos parece bueno o malo, se seguirán elevando a los altares a escritos que no tienen nivel ni de Secundaria, y llamando Poesía a palabras en vertical de alguien que tiene una excelente campaña de marketing detrás.

Y así nos va a todos.

Seguiremos, supongo, con las discusiones: relativizándolas con el “ ¿has visto lo  que dice fulanito?, vaya pulla que le ha metido a menganito, a cuenta de la discusión”…o el “ Eso lo ha dicho Z para meterse con V”…

Pero de centrar el tema, nada de nada. De todas formas no hay que preocuparse; llevamos así desde Quevedo y la gente (el público) sigue sin leer.

 

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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