Kirmen Uribe. El exilio vasco y la decepción : “la hora de despertarnos juntos”.

Quienes no somos del País Vasco ni hemos vivido en él, tenemos una forma de acercarnos al conflicto vasco, a Eta, a lo que ha sucedido durante el siglo XX en Euskadi, muy distinta de quien ha vivido allí. Muchas veces no entendemos nada, otras tenemos una visión deformada por unos y otros; en mi caso, desde muy joven he sentido una enorme simpatía por la cultura vasca, en todos sus ámbitos, me ha interesado enormemente el proceso político, sus causas, sus consecuencias, siempre he declarado tener simpatía hacia la independencia de Euskadi. Y a la vez desarrollé con el  tiempo, un asco profundo hacia los atentados de ETA.

He leído sobre nacionalismo vasco, sobre Sabino Arana, sobre el PNV, libros de algún integrante de la primera ETA; esa que aún no mataba, he leído  y he escuchado y visto prensa del XIX, del XX,  entrevistas, documentales, asistí con horror al asesinato de Lasa y Zabala, y a la vez desde Madrid vivía con temor cualquier ruido “fuerte”; hablo de los años de plomo, de los años terribles en que había calles cortadas y no sabías porqué hasta que sabías al cabo de días que había caído –por enésima vez- “la cúpula de ETA”, o se escuchaba una explosión y había doce muertos.

Toda esta larga introducción viene a cuento del libro de Kirmen Uribe, La hora de despertarnos juntos, editado por Seix Barral, que acabo de terminar. Y debe venir a cuento porque me he acercado al libro con el ánimo predispuesto a conocer la historia que cuenta. La de Karmele Urresti y Txomin Letamendi.

Historia que, bajo el relato documental de sus vidas, no sólo cuenta estas, sino la historia del exilio vasco, la historia del gobierno vasco en el exilio, las relaciones internacionales de éste con EEUU, Inglaterra, los devenires de la política, la decepción final cuando las potencias extranjeras asumen , toleran y hasta aplauden la dictadura de Franco, y el devenir de los hijos del matrimonio Letamendi- Urresti.

La implicación política de Txomin, sus actividades bajo el amparo del gobierno vasco exiliado, las relaciones con Manu Sota: personaje fundamental durante años en estas actividades…y a la vez, las relaciones familiares, la muerte, el miedo, las desilusiones…

Txomin Letamendi murió a causa de las torturas en las cárceles franquistas en 1950. Tenía 49 años. Karmele Urresti le sobrevivió sola, con sus hijos, ganándose la vida en el exilio como enfermera, como profesora, en lo que pudo. Regresó a España en 1975. Murió en 2010.

Kirmen Uribe, cuya madre fue amiga personal de una de sus hijas, Ikerne, nos cuenta esta historia. Lo hace con un estilo documental narrativo que a mí me ha parecido muy interesante, muy ameno, muy vivo. A la vez, recrea conversaciones, posibles diálogos, posibles charlas entre los personajes. A mi modo de ver, Uribe es mucho mejor cuando documenta y relata que cuando imagina ciertos diálogos, ciertas escenas: quizá sean esas incursiones en lo imaginado lo más endeble-a mi modo de ver- de la novela.

El tono general llega al lector, es directo, sin adornos, a veces muy escueto. También se inmiscuye en el relato como testigo, sobre todo en la parte final, cuando relata los años en que nace ETA, y se hace una serie de reflexiones que a mí particularmente me han interesado mucho. Son preguntas que yo también me hago.

Particularmente yo  he aprendido con este libro. Me ha parecido un libro respetuoso, digno, sobrio, y que me ayuda a entender y a seguir preguntándome. Y sobre todo; me ha parecido un libro sin imposturas. Para quienes quieran acercarse a una parte poco conocida de nuestra historia, lo recomiendo.

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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