Coetzee y la ética. “Las manos de los maestros II”.

Escribí hace unos días aquí ya una nota sobre Las Manos de los Maestros II, de Coetzee. Ahora la amplío un poco más.

 El libro, que ya he terminado, recoge varias semblanzas de escritores entre los que predominan austriacos y alemanes, con alguna incursión en otro ámbitos; por ejemplo Hispanoamérica con Gabriel García Márquez, o el español, con Juan Ramón Jiménez. A destacar que, otra vez, de catorce ensayos sólo  uno está dedicado a una mujer. No sé si es elección editorial o de Coetzee al seleccionar. En todo caso la invisibilidad de siempre.

A lo largo de los artículos que lo componen- artículos reflexivos que no se limitan al mero cuenteo de cómo era o escribía el autor-  hay una idea central en Coetzee: ver cómo reacciona cada autor ante las contradicciones de su propia época.

Son muy interesantes las aproximaciones a Musil, a Joseph Roth al propio García Márquez -al que asocia con Nabokov- en Memoria de mis Putas tristes, y es muy interesante también un pensamiento que atraviesa todos los ensayos y que es del propio Coetzee: parece decirnos a través de ellos que el escritor/la escritora  tiene una responsabilidad incluso en sus contradicciones, ser coherente con lo que dice ser.

Salvo el primer escrito dedicado a Erasmo y que a mí francamente me ha cansado- la filosofía no me interesa- el resto son un ejemplo de incidir en la duda eterna de si el escritor debe mostrar con su escritura su propia complejidad, su visión del mundo, su actitud en él, o no. Coetzee parece pensar que sí: el ejemplo de García Márquez es claro: Coetzee no “condena” literariamente la obra, pero sí éticamente. Es otra opción: ahora bien, en ocasiones lo lleva al extremo: y no hay que olvidar que la ficción no tiene porqué reflejar las ideas propias de quien escribe.

Habría mucho más para comentar, pero lo dejo aquí: recomendando su lectura.

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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