“No se puede escribir en vano”. Luis Landero. Presentación de “La vida Negociable”

Va una a la Librería Alberti a ver a Landero. Claro, habría que empezar de otra manera, decir que va una a la presentación del último libro de Landero, pero no. Una va a ver a Landero. Hay cosas que son así. Escritores que son así. Escriben, claro, una compra sus libros, le gustan, va a sus presentaciones…y…

Y entonces Landero, Luis, dice cosas como las de hoy, como las que dijo en otras charlas, cosas que hablan de humanidad, cosas que hablan de cómo escribimos, cosas como las que dijo en la presentación de El Balcón en Invierno, aquello de que tenía que contar una historia que se llevaba contando años a él sólo. Y una- yo- sabe que va a volver, que va a regresar, porque Landero no “escribe libros”, Landero escribe vidas.

Y hoy, llego y sucede que entro, y sucede que miro, y ocurre que al que primero que veo es a Landero. Y va y me abraza, y me saluda, y sonríe,  y me pregunta, y es como si Landero unono fuera una cara en una contrasolapa. Ay no; Landero es esa persona que acoge, sonríe con los ojos, abre los brazos y dice un hola , qué alegría, cómo te va, como si eso fuera lo importante, como si las librerías, los libros, los libreros, todos nosotros, lo que tuviéramos que hacer es eso; abrazarnos mucho, reconocernos, acogernos, preguntarnos mucho y luego…luego bajar a la Cueva de la Alberti, y que María Tena a punto de recibir su premio de narrativa mañana esté nerviosa porque “ya se ha visto” en la librería- o sea, digo, se ha visto en su libro- y que la gente quiera-queremos también su libro y que diga que no, que hoy….

Hoy, Landero.

dosY mientras, se nos aparece Jesús Marchamalo, con su Cortázar y sus bocadillos, y decimos eso de “ otra vez aquí”, y nos reímos, porque sí, otra vez aquí, y le digo que habría que traerse algo para quedarse allí  porque estamos siempre, y se ríe, y me señala el sofá…ay, el sofá…

Y Landero.

Nos sentamos, me siento, se sientan, me saluda Pedro Valverde Caramés, oye luego hablamos, sí. Y Lola Larumbe llega y sonríe, y dice que está feliz, que oye qué bonito tantos amigos en torno, alrededor de un amigo, y es como si todos tuviéramos  una sonrisa para siempre. Y…

cuatroY pregunta María Tena, que dice, le dice, nos dice, que esta novela es distinta, que se ha liberado de ataduras, que es una novela optimista, que es una novela en la que se nota que  se lo ha pasado bien, y Landero dice , huy no sé, pues otros la han visto amarga y yo no sé, dice, cada lector sabrá, pero sí…y se embarca entonces en una confesión digresión sobre que él empieza con una frase y tira del hilo, y sigue, y una frase lleva a otra, y solo hay una forma.

Y:

Y de pronto pasa un Ángel. Porque Luis Landero dice: que NO SE PUEDE ESCRIBIR EN VANO.

Nada menos que eso.

QUE NO SE PUEDE ESCRIBIR EN VANO.

Y a una-a mí, digo- le dan ganas de levantarse y darle un abrazo y decirle, joder, eso es, eso es así, es justo eso, y piensa una en lo de no malbaratar la palabra, y no, no se levanta ni le da un abrazo, porque oye, qué corte y qué vergüenza, que me hubieran mirado raro.

Landero.

Y sigue, claro, sigue desgranando pasajes de la novela, lee un trocito, sonríe- sonreímos.

Y cuando acaba tiene ese aplauso tan de alma porque alma tiene su palabra no escrita en vano.  Porque es como si nos hubiera otorgado un testigo a quienes pretendemos escribir.

NO SE PUEDE ESCRIBIR EN VANO.

Landero.

Nos ponemos a la cola para que nos firme, y hay que esperar, pero no importa. A ninguno nos importa. Sólo le importa, parece, a un señor muy serio que está a su lado, muy serio, con cara de Importante, muy seria, que pretende cogernos el libro y que le digamos el nombre y que Landero firme y hala.

Ay, pues no. Usted no lo sabe, pero está usted en la Librería Rafael Alberti, y allí vamos los amigos/as, y Landero ha dicho lo que ha dicho y yo a usted- al importante- no le conozco  de nada, pero a Landero sí.

Así que salvo dos, el resto no le hacemos ni caso. Yo agarro el libro bien agarrado, me voy a la derecha porque el Importante está a mi izquierda, y cuando me toca  y me quiere coger el libro le digo –al importante- que no. Y se lo doy a Landero. Y va y se ríe- Landero- , me saluda otra vez, “Alena, trae acá”, me firma, se levanta, me da un abrazo.

Y el Importante debe estar mirando al tendido mientras la gente, los amigos hablamos con Landero, y luego vamos saliendo y hablando entre nosotros y eso. Y nos cruzamos, entrecruzamos, charlas que van y vienen, Pedro Valverde y yo, libros leídos, opiniones, risas, María Tena y yo, a ver si charlamos, eso, a ver si repites fecha de lo tuyo, ay sí, y así. Y por allí anda Lola Larumbe y su sonrisa, y la Cueva, y la gente y se hacen las nueve y pico y ya. Me despido en general porque oye, si no es que no me voy nunca, de Landero, de la librería, de los amigos/as, de eso que se llama saber dónde sí estar.

NO SE PUEDE ESCRIBIR EN VANO.

Palabra de Luis Landero.

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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Una respuesta a “No se puede escribir en vano”. Luis Landero. Presentación de “La vida Negociable”

  1. Así sea.
    Preciosa reseña y emocionante y sincera y… eso, justo eso: No se debe escribir en vano.

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