Fernando Clemot. ” La Lengua de los ahogados”. Como una memoria que nos ofreciera el agua.

Fernando Clemot ha publicado en la editorial Menoscuarto, con el título  La lengua de los ahogados, lo que a mí me parece un excelente libro de cuentos.

Estos dieciséis relatos de Clemot tienen una original estructura basada en tres niveles de lectura distintos.  Cada una de ellas con una forma verbal predominante.

Por una parte se encuentra lo que el lector/a llamaría “los cuentos” como tales. Narrados casi todos, salvo uno, Canela, en primera persona. En estos, Clemot dibuja un paisaje de derrota, de naufragio, y en casi todos los personajes de la narración cuentan algo que les sucedió o que les contaron. En casi todos ellos está presente como elemento hostil el agua. Bien el río, bien el mar, bien el cauce seco, bien un canal. El agua trae la memoria y la Voz. La voz de lo que a menudo queremos olvidar pero permanece. El agua como metáfora de las pérdidas que sólo la memoria rescata.  Son textos con un lenguaje aparentemente sencillo pero que remiten a través de determinados símbolos que van apareciendo en cada relato, determinadas frases, a lo siniestro, a lo que no se ve. A eso que sólo “los ahogados” (luego hablaré de este término), son capaces de poner voz.

Un segundo nivel se encuentra en una narración alternada, escrita en segunda persona, en la que se nos narra la historia de un personaje “siervo” de otro. Uso la palabra “siervo” aposta. Hay un tú al que no vemos a quien se dirige una requisitoria de opresión, abuso de Poder, en la que otra vez el agua, los ahogados en ella, son nombrados: salvo que en esta ocasión casi como excusa o pretexto para ejercer el Poder. El final de este relato curiosamente es el único que da esperanza. Como si el autor quisiera decirnos que a veces el agua también es capaz de restaurar la justicia.

En tercer lugar hay una narración también alternada en tercera persona, en la que de modo lírico- uso la palabra aposta- y con un estilo casi propio del ensueño, se dota de existencia a la Voz, a la Lengua de los ahogados. No hablando estos, siempre en la sombra, y sin embargo como los únicos herederos de lo que no somos capaces de recordar nosotros.

Un libro tremendamente simbólico, en el que incluso hay cuentos que remiten a otros: como en Edad y La costilla de Adán. Reflejo de espejos entre sí, de edades  idénticas  en distancias temporales  entre un padre y un hijo. De reflejos y de memoria.

¿Qué es la lengua de los ahogados, es decir, quienes son los ahogados?…

Una, leyendo el libro percibe una simbología  de raíces griegas en este sentido; los cinco ríos del Hades, por ejemplo,  en especial, Lete, el río del olvido. Y estos ahogados de este libro aquellos que dan voz a lo que en los relatos se nos narra como subyacente en la memoria.

Para terminar, podría señalar entre los que subjetivamente más me han conmovido, Ojos Verdes, Thunderball, Tacna, Todos los Nombres,  Pirunn Onnekas, y Postales desde el Panteon.  A pesar de esta señalización creo que el libro ha de leerse en conjunto; como una memoria que nos ofreciera el agua.

Y se lo recomiendo muy sinceramente.

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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Una respuesta a Fernando Clemot. ” La Lengua de los ahogados”. Como una memoria que nos ofreciera el agua.

  1. La verdad es que dan ganas de salir corriendo a la librería a por él.

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