Marian Izaguirre. El silencio expresivo: “Cuando aparecen los hombres”

Cuando aparecen los hombres, de Marian Izaguirre, editada por Lumen, es una amena y entretenida novela que basa su núcleo central en dos intrigas: la desaparición de Teresa Mendieta y el papel que en el relato desempeña una mujer nacida casi cien años antes y que se escribe cartas a sí misma. Las une un paisaje común, un secreto común aunque alejado en el tiempo, y una mudez común; en un caso física y en el otro moral.

Marian Izaguirre domina muy bien la intriga en sus novelas, la dosis justa de lo que el lector debe ir conociendo sin que le sea desvelado lo que le mantiene aún intrigado por la lectura. También domina muy bien algo que ya hizo en su anterior novela, los pasos que nos separan: la confluencia narrativa de dos épocas en el tiempo. En esta novela alternando las cartas del pasado con la narración en tercera persona de lo que es la historia de Teresa Mendieta, mantiene un pulso entre ambos relatos hasta desembocar de modo narrativamente coherente en el final. También domina muy bien la voz narrativa de los personajes; se nos hace visible su psicología ya en las primeras páginas. Y plantea un relato ameno para todo tipo de lectores.
Algún pero hay que ponerle, aunque en este caso sea muy subjetivo; yo personalmente he echado de menos que me deje “imaginar” a los personajes. Izaguirre los describe con exhaustividad, y demuestra verdadero arte en ello, pero con eso, a mi modo de ver, me evita la posibilidad de “crear· como lectora al personaje. Personalmente lo siento como un freno al lector. Reconozco que algunas de estas descripciones las he pasado por alto; prefiero pensar a Teresa Mendieta a mi modo…
Por otra parte, siendo muy fluidas estructuralmente las dos primeras partes del relato, la última me ha parecido levemente más precipitada; si bien el final es muy coherente narrativamente, el desenlace me parece demasiado rápido, como si la autora hubiera querido abreviar éste. Creo que un mayor detenimiento en esos capítulos, mayor desarrollo de ciertas acciones –no quiero hacer spoiler- lo hubieran dado menos sensación de precipitado. Hay una morosidad en las dos primeras partes que yo he echado de menos en la tercera.
Novela interesante por tanto, de amena lectura y con el estilo inconfundible de una autora ya experta en estas lides de la literatura, Marian Izaguirre aún tiene mucho que contarnos.

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
Esta entrada fue publicada en Literarismos. Guarda el enlace permanente.