Coloquio en Librería Rafael Alberti.Maternidades literarias. De Elena Fortún y Carmen Laforet a las escritoras del siglo XX

Me lo he pasado muy bien en el diálogo que ha habido hoy en la Alberti entre Silvia Nanclares, Inmaculada De la Fuente y Nuria Capdevila-Argüelles bajo el título general de “Maternidades literarias. De Elena Fortún y Carmen Laforet a las escritoras del siglo XXI”. Las tres son autoras de libros o compiladoras de ellos. La primera acaba de publicar Quién quiere ser madre, en Alfaguara, Inmaculada de la Fuente tiene ahora la reedición de su “Mujeres de la posguerra” y Silvia acaba de editar la novela de Elena FortúnOculto sendero” en Renacimiento, aparte de ser una especialista en Elena Fortún y en literatura feminista.
Me quedan obras de ellas por citar; las buscáis, que merece la pena

El caso es que el coloquio ha sido cuando menos curioso. Se ha charlado sobre escritoras como Carmen Laforet, Elena Fortún o Ana María Matute entre otras que, además de escritoras tuvieron hijos, de cómo afrontaron esa dualidad, de si era una dualidad, de los problemas que les conllevó o de lo que no vieron como problema. De si era una elección consciente el hecho de afrontar maternidad “y” literatura o de si no lo era. Silvia acaba de publicar un libro que me he traído explicando el caso contrario: el de quien quiere serlo de modo consciente. Me ha parecido curioso y le he preguntado sobre ello, porque creo que ese caso precisamente el de quien acepta y desea su maternidad y además escribe, no es hoy el mayoritario; es decir, durante años se ha “luchado” por así decir por elegir lo que se hace con nuestro propio cuerpo pero en el término contrario; en el de no tener hijos. Silvia expone el lado inverso del asunto y me interesa.
En todo caso me ha enriquecido escucharlas. Ver cómo desde la propia literatura enfrentan la cuestión.

Me ha gustado encontrarme con amigas allí, como Marga Clark a quien hacía siglos que no veía, y conocer a Cristina Cerezales y atreverme a decirle lo mucho que me ha conmovido su libro “música blanca”, y me ha gustado su sonrisa. Y no le voy a perdonar jamás de los jamases a Inmaculada que se empeñe en que pregunte y que se chive. Que yo levanté la mano pero la bajé rapidito…

Una tarde muy interesante en una librería que, como viene siendo habitual, se llenó.

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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