Carta Abierta al Presidente del Ateneo de Madrid.

Carta de una socia del Ateneo. Al Presidente del Ateneo y a los participantes en la vida del Ateneo como Socios/as.

Mi pasado familiar es Ateneista. Antepasados míos honraron y difundieron el Ateneo, lo llevaron en el corazón e hicieron lo posible por hacer de él una institución al servicio de la Cultura, el Progreso, la Libertad y la discusión razonada e inteligente.

El año pasado por bondadosa insistencia de una socia del Ateneo ingresé en él.
No he participado nunca en procesos electorales, desde entonces. Considero que ninguna de las candidaturas que se presentan me ofrecen la idea de Ateneo que yo quiero. Por tanto, he preferido abstenerme.

Independientemente de los problemas que hoy le aquejan al Ateneo, y que supongo sustanciaran tribunales, quisiera dejar marcadas algunas líneas que, antes y después de ser Socia me preocupaban.

Me preocupa el Envejecimiento de las propuestas del Ateneo. Me preocupa que el Ateneo no esté en la vida cultural de Madrid porque los intereses a los que parece responder están absolutamente alejados de la vida cultural real que está sucediendo. Me preocupa la falta de interés del Ateneo por ser una Institución que recoja el espíritu de su tiempo, me preocupa que el Ateneo se contemple a sí mismo sin contemplar lo que sucede fuera de él. Me preocupa que no existan tertulias de interés real y visible, me preocupa que el Ateneo se despreocupe de todo lo que no sucede dentro de sus muros.
A menudo leo la programación del Ateneo: se me cae el alma –si la tuviera- a los pies pensando que el Ateneo pueda creer realmente que lo que ofrece interesa a una sociedad plural, abierta, distinta, en la que están sucediendo cosas, actos, proyectos, libros, propuestas casi cada minuto y el Ateneo no responda a esta realidad.

Me preocupa que su director envíe una carta a los socios en plan quejumbroso, para ser suave, dando por hecho que los socios con la carta vamos a tomar partido inmediatamente sin preguntarnos más.

Me preocupa que llevemos años inmersos en juicios y justicializando una institución que, en la actualidad y por lo que se ve, está más preocupada por mirarse el ombligo que por ser un referente cultural.

Creo que el Ateneo necesita dos cosas inexcusablemente:

Primera, rejuvenecer su forma de actuación, mirando fuera de sí mismo y ocupando su atención en lo que realmente ocupa el interés cultural de al menos los madrileños, dejándose de ocupar su tiempo en temas que sólo causan desinterés a quienes observamos su programación y decidimos NO asistir.

Segunda. Olvidarse de banderías, grupos, grupúsculos, conmigo o contra mí y demás historias que a los Socios- al menos a mí- nos importan un rábano. Y preocuparse de hacer una reflexión en profundidad para conocer las causas de porqué hoy cuando hablas del Ateneo en la calle, con gente que no lo conoce, la imagen que tienen de él es: “ Huy, esa panda de vejestorios”.

Y yo no digo que lo sean. Pero sí que se está dando esa imagen en un lugar en el que habló Manuel Azaña y Miguel de Unamuno, que, no eran precisamente unos vejestorios de pensamiento.

Sé que con esta carta abierta me arriesgo a que caiga sobre mí toda la “ira ateneísta” de unos y otros. Nunca he sabido callarme. Así que lo acepto de buen grado.
Y lo hago también en memoria de alguien que nunca se calló: Faustina Sáez de Melgar. Presidenta y fundadora del Ateneo Artístico Literario de Señoras de Madrid; que también se tuvo que enfrentar a graves problemas y que siempre supo cómo afrontar las dificultades.

Muchas gracias por leerme.

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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