¿Amor intercultural?…”El novio chino” de María Tena.

Acabo de terminar El novio chino, de María Tena. Novela con la que ganó el Premio Málaga de novela de 2016.
María Tena no es una desconocida en el mundo literario ni en el cultural de nuestro país. Y en esta novela se le nota lo primero. Se le nota porque –como le dije en privado a ella- su escrito tiene oficio.

El “oficio” narrativamente hablando puede parecer algo muy etéreo a la hora de definirlo, pero por concretar yo diría que oficio de narrador tiene aquel escritor/a que es capaz de hacer transcurrir con fluidez, sin que se noten las junturas, un texto y sin perder el interés y el tono narrativo. Sin que caiga la narración en meandros de divagación o de oscuridad o de digresiones sin justificar.

Y este oficio creo se aprende escribiendo. Tena aquí nos narra con soltura la historia de amor de dos homosexuales, Bruno y John-el “novio chino”- enmarcada en la Exposición Universal de Shanghái del 2008.

Ambos parten de dos fracasos, el primero económico y amoroso, llega a la la ciudad para ocuparse del protocolo del Pabellón de España, agobiado por un anterior trabajo ruinoso y deudas, complicado con una historia amorosa también mal acabada. El segundo ha huido de su casa, de sus condiciones miserables de trabajo, de una vida en ruinas.

Y se encuentran en una ciudad que es un contrapunto; por una parte oropel, espectáculo, esplendor, por otra finura, romanticismo, neblina, silencio.

Tena consigue trasladar al lector el marco de la ciudad como cobijo y a la vez como amenaza para ambos. Y eso crea una atmósfera en toda la novela ; en ella los cambios de la mañana a la noche, las descripciones de lugares, las oscilaciones del propio paisaje encuadran en un foco a los personajes.

Por otra parte hay una latencia soterrada en el libro en la que me gustaría incidir porque no sé si se ha reseñado mucho este asunto: toda la novela parte para mí de una interculturalidad que durante el desarrollo de ella los personajes malinterpretan. Bruno llega a Shanghái con una idea preconcebida del carácter chino, de cómo actuar, de cómo comportarse. John por su parte contrapone un orgullo digno, y a la vez una rebeldía innata que hace aflorar los desencuentros. Y sin embargo al final de la novela Bruno no ha entendido la complejidad de su amante “chino”, y este de su rebeldía inicial ha pasado a una posición en imagen que le permite estar por encima de Bruno.

Hay una soterrada crítica, creo yo, de María Tena hacia la falta de interés real en quién es el otro, cuando se habla de interculturalidad, un decirnos que el acercamiento se suele quedar en el cliché. Y también una crítica hacia el mundo de la apariencia.

Buena novela por tanto, que cuenta además con un estilo muy natural, sin alardes, en lenguaje sencillo y con altas dosis de lirismo en descripciones y costumbres, y que  yo les recomiendo.

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
Esta entrada fue publicada en Literarismos. Guarda el enlace permanente.