Edmundo Paz Soldán. Lo que se perdió la literatura.

De Edmundo Paz Soldán he leído Billie Ruth, que me gustó mucho, Norte que es una buena novela pero a mí me cansó y ahora he intentado leer Los días de la Peste.
Y no.
Yo no sé bien qué le ha pasado a Edmundo Paz Soldán. No sé si es cansancio, o dejadez o qué. Porque vamos a ver si yo me sé explicar; Norte podía cansarme pero tenía estilo, clase, sentido de la narratividad. El libro de cuentos me pareció magnífico, distinto, diferente; llegó a hacer que pensara que era un autor a seguir.

Bueno pues después de eso sacó un libro de ciencia ficción en plan rarito que no leí y ahora saca una novela que es una fábula moral con evidentes referencias de Los Jefes de Vargas Llosa y La peste de Albert Camus; haciendo un sopicaldo extraño de narración coral en la que yo, cuando leo, veo a Vargas Llosa, y después va y llega la cosa política , la manipulación de las masas y nos metemos en lo previsible del “engañar al pueblo”, y todo eso en medio de un penal que me sigue recordando la escuela militar de Vargas Llosa, y luego hojeo-porque a estas alturas estoy harta- la segunda parte y la cosa me deriva hacia lo camusiano evidente.
Y por eso, no.
Por eso digo que no sé qué le ha pasado, qué le pasa por la cabeza, dónde quiere ir con su narrativa. Porque para mí la originalidad, la frescura, la diferencia, incluso la tersura contando una historia se le ha ido escurriendo de las manos como la arena. Nos han contado mil veces la historia del Poder y la manipulación en Hispanoamérica, y nos la han contado decenas de autores, y haciendo fábulas morales, y nos la contó Miguel Ángel Asturias en El señor Presidente– que no sé si Paz Soldán ha leído, pero en los discursos del Loco de su novela tiene un aire a las “leyendas de Guatemala”-…caramba. ¿Y nos la vuelven a contar haciendo un sopicaldo extraño y casi paródico?…
Por eso el “Pues no”. Pero me gustaría ir un poco más allá. Me gustaría volver al principio. Al Soldán de los cuentos, a esa tersura, a esa frescura de la voz, a esa manera de contar que yo buscaba en este libro y no he encontrado. Me ha metido en un bosque trufado de referencias, espeso y poco ágil. Y lo siento. Porque creo que estamos perdiendo lo que hubiera podido ser un gran narrador. No pude pasar de la tercera parte del libro: pasé por la segunda parte leyendo a ver de qué iba, comprobando que iba de lo que una ya se suponía, y paré. Por eso viene aquí, a Libros Inacabados.  Sin interés.

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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