Carlos Frontera. “Andar sin ruido”, o cómo no ser visibles.

Todos los tristes y desolados seres que habitan en los relatos de Carlos Frontera, andan sin ruido, o procuran hacerlo. Porque cuando hay ruido estos personajes se aturullan, se bloquean, se asustan, se humillan, se agazapan, se esconden.

Temerosos de sí mismos, de las situaciones que viven; el desamor, las familias que son cualquier cosa menos familia, el odio, el rencor, la falta de fe en sí mismos, estos seres a los que Carlos Frontera coloca precisamente en la frontera y no solo del lenguaje- magnífico y lindante con el disparate genial-, sino en la frontera del reducirse o reducir su vida a cenizas.
Estos cuentos, de titulo Andar sin ruido,  tienen en el fondo y en la forma una llamada escondida de auxilio, del porqué a mí, del y si hubiera sido todo de otra manera.
Pero la vida es así, parecen decirse, aunque se rebelan, se cabrean, se desolan, y monologan; claro que monologan: un río interior lleno de significado, de coherencia que no lo parece- pero ¿ lo que nos decimos a nosotros mismos sigue en el fondo la forma de un discurso coherente?-, de grito.
De grito porque todos, sin excusa, parecen estar irremediablemente abocados a andar sin ruido.
Un magnífico libro de relatos. Lleno de hondura, buen humor lleno de tristeza soterrada, de una calidad verbal evidente y que nos deja una sensación de que, efectivamente vivir acaso sea hacerlo conviviendo con una ligera sensación de puaj.
Les recomiendo que lo lean, lo edita Páginas de Espuma, es el primer libro del autor y espero que no sea el último.

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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